jueves, 23 de diciembre de 2010

Oscura humedad, cielo iluminado

Frío hace fuera, dentro el abrigo sólo causa calor.

Somos muchos los que estamos de pie, sin apenas espacio en aquella habitación.

Como unas 40 personas hablan y se saludan en unos 20 m2, encima, allí me siento incómodo. Raro me pareció que en vez de agua u otra bebida unos 12 cubos de sangría estaban sobre las mesas que rodeaban la estancia.

El humo cargaba el ambiente, yo miraba con recelo a cada una de las personas que fumaban en aquel espacio tan pequeño y pensaba “¿Acaso no pueden comer sin estar fumando a la misma vez?”. Más les maldecía cada vez que me echaban inconscientemente el humo en la cara.

El ruido, los empujones, el estar de pie y la comida que no acompañaba mucho hizo que saliera de aquel lugar.

Llovía, bueno, no exactamente, (más me hubiera gustado a mí), la carretera estaba mojada por unas gotas que caerían anteriormente. Fuera, el ambiente era húmedo, se podía medio respirar aún siendo consciente de que me encontraba en pleno centro de ciudad.

Me apoyé contra la pared del edificio de en frente del bar, jugué con mi aliento, mucho más cálido que el aire, formando vapor, dibujé una espiral en el cristal empañado de un coche y miré el móvil.

Las once y media, y aún me quedaba mucho para irme de allí. Respiré hondo y pensé durante un segundo en ti, después volví y miré el cielo cubierto.

Estuve como 2 minutos mirando el cielo, estaba sorprendido, la noche había caído y apostaría a que si apagaran todas las farolas de la ciudad se podría ver perfectamente…Tal era la contaminación que el cielo estaba prácticamente iluminado.

Y me enfadé, me cabreó el ver así el c

ielo y creedme, bonito era, nunca había visto nada igual, pero hubiera deseado no haberlo visto.

A todo esto seguía haciendo frío, el ambiente era húmedo, seguía exhalando aire, respiraba lluvia, me miraba los pies, después el final de la calle, al cielo de nuevo. Suspiré, te eché de menos y entré de nuevo al bar, la gente decía que entrara “a disfrutar” (a mi pesar)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sentidos

Son tus labios los que se abren a escasos dos centímetros de mí (mi boca). Tu corazón hace que se muevan y que susurres esa(s) palabra(s) que cualquier persona querría oír. Yo cierro mis ojos para no ver la realidad y para poder imaginarte a ti y todo lo complicada que eres. El sentimiento fluye por cada fibra sensitiva de mi pabellón auditivo, atraviesan el tímpano vibrante, giran por el caracol y avanzan por el yunque, el martillo y el estribo, quienes recogen el sonido.

Tu(s) palabra(s) acaban llegando de forma confusa al cerebro en apenas medio segundo. Comienzas a darle sentido a lo que has escuchado y el cerebro comienza a funcionar.

-Cierras los ojos… respiras profundamente…suspiras

-Te empieza a faltar el oxígeno, tu corazón bombea sangre, se acelera.

-Los niveles de oxitocina se disparan en tu cuerpo

-Esas “mariposas” que nadie sabe explicar qué son sin utilizar la palabra “amor", empiezas a sentirlas un poquito más abajo del corazón.

-Tus manos contactan con su cuerpo medio desnudo.

-Buscas su calor.

Es ella quien provoca que mi cerebro mande la orden de romper esos dos centímetros que me separaban de tus labios para fundirme en un beso ardiente entre el gélido frío del deseo de poseerte. Un sabor fogoso que más pagaría yo por encontrarlo en un cóctel en la tranquila noche de San Francisco.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Temporare

El tiempo, que queremos que ahora pase rápido y después desearemos aprovechar cada segundo…
Ambos necesitamos ese tiempo, tiempo libre…y no dudes que si en serio lo tuviera, tú lo ocuparías.
¿Qué hacer? No lo sé ni yo…improvisar nunca se me dio demasiado bien, siempre me ha gustado imaginar cómo podría hacerlo todo, planear mi vida.
Y no sería una, la persona que me haya dicho que eso sólo te complica y es mejor improvisar sobre la marcha…así quizá pudiera haberte dado aquel beso, o haberte dicho aquello que quisiera pero la naturaleza de cada uno…a veces egoísta pero comprensiva y tímida impide ser quien eres.
Tenemos viajes pendientes, no creo que los olvides, compartir, poco y mucho, sentimientos, puede, gustos, quien sabe, desear, todo el mundo siempre desea algo, pero lo que yo, dudo que alguien lo haga.

[Seguimos conversando
No sé qué decir pero lo diré de todas maneras
Hoy es otro día para encontrarte
huyendo
Estaré viniendo por tu amor]

[Sin necesidad de decir
Estoy hecho pedazos y acabado esa es mi manera de tropezar
Lentamente aprendiendo que la vida está bien
Di que después de mi
es mejor estar a salvo que lamentarse]

[Aquellas cosas que dijiste
es la vida o solo un juego para despreocuparme
Tu eres todas las cosas que debo recordar
estas huyendo
vendré por ti de todas maneras]


TAKE ON ME



Llévame contigo, total me iré en un par de días


Lo que fluye al recordarte se enciende y se apaga como el filamento incandescente de una bombilla. La única diferencia es que contigo no puedo encender o apagar este filamento, eres tú quien lo hace.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Pureza

¿Quién no ha buscado purificarse alguna vez en su vida? Quien no lo ha hecho, dudo que haya existido. El separar nuestras pasiones de nuestras obligaciones, nuestros deseos de nuestros pensamientos. El separar el cuerpo del alma.
La pureza viene a ser aquello carente de imperfecciones, la ausencia de todo aquello que debilita la naturaleza de nuestro ser. Empero existen hombres puramente malvados o existen hombres con una pureza en su corazón incomparable con cualquier otra virtud.

La paz espiritual que buscan encontrar religiones de todo el mundo se basan en ella para encontrar el equilibrio entre lo que está bien (lo bueno) y lo que está mal (lo malo). El blancor del alma es el signo de haber conseguido este equilibrio y son precisamente los pensamientos impuros los que te alejan de esta meta. Así, el aire fresco que congela, la montaña que hiela, la nieve blanca e imperecedera, el oxígeno, la planta con gotas de rocío de la mañana, el río, de donde emana la vida, el mar, que comparte las lágrimas de todos los arrepentidos, el viento que mueve perfumes y olores y los reparte por nuestro pelo y el huracán que destroza, la rama que brota, o el fruto que crece, la tormenta que amenaza o el rayo que esclarece, el trueno que suena o la lluvia que cae, son los elementos naturales que equilibran nuestro entorno y controlan lo que debería pasar.

Es pues que la pureza, en la naturaleza, es aquello que ocurre sin más, sin una estipulación previa, ocurrirá, ocurre y ocurrió, aquello que el verlo canaliza por cada una de tus arterias el oxígeno que debe ser bombeado por tu corazón y devuelto a él por cada una de las cientos de venas que tenemos en nuestro cuerpo. Aquello que te hace respirar hondo y crecer como persona. Aquello que te hace mirarte con desprecio e insignificancia y comprobar la fuerza de la naturaleza. Lo inmenso.

El puro, quien ha podido mantener libre su alma de cualquier sentimiento de rencor, odio o egotismo, podrá concentrar su fuerza interior en su mente y en su corazón. Manejará con suma facilidad su propio control corporal hasta gastar la mínima energía necesaria para cada movimiento, nada podrá hacerse en desperdicio, llegando así al estado de “levitatio tradere” donde la fusión de alma y mente conforman un ser de pureza impoluta.



Encuéntrate a ti mismo antes de encontrarle sentido a este mundo, pues ya os aseguro yo que no tiene, con lo que ya sabes por donde empezar para llegar a ser persona.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una vez más…

¿Cuantas veces este año será ya con esta?
¿Doce? ¿Trece?. Empiezo a pensar que es irremediable evitar esta situación. Mirad que me enfrento a ella veces, mirad que la esquivo, mirad que siempre me pasa lo mismo.
Cuando tienes dos opciones para elegir, una de ellas, dice de joderte para así, no joder al otro, la segunda opción, joder al otro para no joderte a ti.
Cuando ya has elegido la primera opción no se cuantas veces ya durante un año y muchas más en toda tu vida, creedme, cada vez más que salga va a hacer que termine eligiendo la segunda opción.

¿Pero que hago yo escogiendo entre esto?
¿Por qué tienes que ponerme a prueba una y otra y otra vez?
¿No te basta con que sea como soy cada día?
¿No te bastan esos pequeños detalles que son precisamente los que más cuesta conseguirlos?
¿Cómo puedes ser tan poco consecuente?

En noches como esta, en serio, que la tierra te tragase sería lo mejor que desearía que te pasase. Cuando todo sale al revés de lo que esperas, no por ti, si no por gente que te importa, gente que comprendes, pero que a la vez te pone en ese compromiso al que tantas veces he tenido que enfrentarme y al que tantas veces tendré que enfrentar.

Posiblemente mañana lo piense, y no sea para tanto o posiblemente mañana piense que ya es hora de escoger la segunda opción por primera vez, pues lo que no puedes hacer es querer hacer feliz a todo el mundo sin conseguir antes serlo tú.
No puedes pretender que todo salga como quieras, pero sí puedes pretender que alguien como tú acabe eligiendo contigo la primera opción al menos por primera vez en su vida…



Vivo sometido a una vida que no me deja un respiro. Cuando creo que me quito un peso de encima otro más grande aparece…

La gente sigue impulsándose más por las convenciones sociales que por su propia condición de persona y yo como inconsciente sigo enfrentándome a lo mismo una y otra y otra vez. Quizá debería replantear mis decisiones…pero será más tarde…puede que en otra vida

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tan tú como las otras

Quisiera la noche y sus nubes dormidas
Rayos que caen, no en vano iluminan
Trueno que suena, trueno que grita
Cielo que clama, gris selenita

Agua que cae, blanca cristalina
Que sumerge en charcos toda alegría
Frío que hiela, frío que olvida
Lluvia que moja entera mi vida

Véase en la ventana el incesante sonido
Ruido, ruido y solo ruido
Frío que hiela, frío que olvida
Enfado del Dios del agua caída

Desearan que amainase
Más yo quisiera que no parase
Frío que hiela, frío que olvida
Lluvia de noche de nubes vestidas

Quisiera poder mojarme
Tormenta de mi pena
Poco miedo a serenarme
Tambores de guerra suenan

Paseo por aquellos charcos
Por aquel mar de montaña
Frío que hiela mis ojos
Lluvia que sólo extraña.

[A tí, que me inspiras siempre que apareces, que me alegras los llamados "días tristes", a tí que sabes como hacerme feliz]
Lluvia

viernes, 26 de noviembre de 2010

Mais ça serait très jolie si elle decide m´aimer.

Parece que hayan pasado dos siglos y un día cuando ella (Tú) y él (Yo) se encontraron por primera vez.

Era por la mañana sí, y hacía frío, como en la gran mayoría de las mañanas de Oslo. Recuerdo estar nervioso ese día y no fue porque iba a verte, yo me sumía en pensamientos algo más complejos que tu mirar. Mi primera impresión de ti no pudo ser mejor, tal y como pensé que sería, así fue. (Y así eres). Es curioso el apenas acordarme de algo (algo raro en mí) aquel día, quizá porque tenía otras cosas que hacer, quizá no le hice mucho caso hasta que le hablaste, quizá ni siquiera estuvo él allí.

Me aventuraría a decir que desde un principio le gustó, pero que gracias a mi egoísmo he tenido que compartirte. Incluso, preguntarte cosas, que más bien deberías habérmelas preguntado tú a mí.

Recuerdo su paciencia, a veces ha llegado a estar tardes enteras hablándome de ella, hablándome de ti y pensándote. Él es paciente en sus decisiones pero a la vez me dice que no siempre ha tenido la oportunidad de tenerla y que no puedo ni imaginar a veces lo que la desea.
Bastante llegaba a ser a veces el tener horarios, siempre después del té y antes del anochecer. Sí, la vida en el siglo XVIII era dura, pero un déspota cuan caballero y firme galán se comporta. Pues imaginad que existirá allá por los siglos venideros: Un controlador de emociones, un guarda recuerdos o quién más sabrá…

Si ya es bonito soñar, menos saber, que moriré sin su amor.

Si ya ayer te quería, imagina cómo podré quererte ahora, más ni puedes imaginar cuanto te querré mañana.

[Mais ça serait très jolie si elle decide m´aimer]


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Exilio

Y por más que lo intento aún no puedo. Tengo que enfrentarme a otra resistencia que ha aparecido. Estoy cansado mentalmente. Necesito descansar. No sabía que pudiera costarme tanto llevar tres o cuatro vidas a la vez. Supongo, que ahora me estoy ateniendo a las consecuencias, pero no deja de ser poco alentadora mi situación.
Con el peso tan grande que es seguir siendo quien eres a tus espaldas he de inmersarme en un sueño tan profundo que no sé cuando podré despertar.

Cada letra de cada palabra me pesa, imaginaos las frases y textos que he de leer para poder sobrevivir a mi deber. Aburrido, desfigurado, esquivo y confuso me dispongo a seguir lo que un día, casi sin conocimiento alguno empecé y que quizá, algún día deje. Desapareceré de estos páramos helados por una temporada, he de refrescar mis ideas, pensar más positivo, saber qué es lo bueno y qué es lo malo, volver a cargarme de paciencia y aprender sobre mi mismo aún lo que desconozco.

Si esperase, sacaría en claro nada.

Hoy ha llovido aquí. Quizá eso haya alegrado mi decepcionante día. No descarto que exagere, pero merezco una paz y una tranquilidad que no conseguiré tener hasta dentro de al menos unas 700 horas. The Resistence cierra sus puertas hasta nuevo aviso...



[Je besoin ricochet quelque chose]

viernes, 12 de noviembre de 2010

Fall in the mountain (II)

En cuanto Jim se fue me tiré de nuevo en la cama. Estuve como 1o minutos mirando el techo embobada pensando en cualquier cosa. Últimamente veía mi vida demasiado simple, quizá llegaba hasta a aburrirme, pero abandoné esa idea rápidamente. Me levanté con energía y me dispuse a desayunar. El zumo de naranja natural me encanta.

-Zip, ¿y las naranjas?

Silencio.

-¿Zip? ¡Siempre durmiendo ojala fuese como tú! Le reproché a mi gato.

Sí, así se llama mi gato, ¿algún problema?. Zip es un bosque de noruega precioso y con mucho pelo. Me gustan mucho las rayas de un color gris más claro que tiene en la cola y las manchitas blancas que tiene en la parte más baja de sus patas Ahora sí, es lo más gandul que te puedes encontrar en este mundo. Cuando no duerme juega con los ovillos de lana de mamá. Cuando no juega con ellos, duerme. Se salva porque es muy cariñoso y en las frías noches de invierno duerme cerca de mí y me calienta. Lo malo es que sólo le quedan ya 4 vidas: Gastó una cuando se lastimó la pata y las otras dos las gastó en una pelea con un perro. Siempre le digo que lleve cuidado y el siempre abre un ojo y lo cierra después dormido, pasando de mí.

Encontré las naranjas, al final estaban en la despensa. No había nada mejor que tomarse un zumo de naranja por la mañana y más estando lo bueno que estaba y haciendo el día tan espléndido que hacía. Tenía que aprovecharlo. Enjuagué el vaso de zumo y subí de dos en dos los escalones de los 18 que tenía la escalera. Casi me caigo en el último por cierto. Me vestí de forma sencilla, nada muy complicada, sólo cogí dos cosas menos normales: las llaves del establo y las espuelas.

-Shhh ya estoy aquí, tranquilo. Sólo vamos a dar un paseo.

Monté a mi caballo y salimos despacio del establo.
La mañana era fría, el sol brillaba tenuemente cuando las nubes permitían que se viese, las hojas marrones, cubrían la mayoría del suelo del claro y la hierba se movía al son del viento. Galopé, Galopé más rápido, y más rápido y más rápido. Quería comprobar lo que podía correr y él quería saber también cuál era su límite. Grité y me sentí libre. A veces es lo mejor que puedes hacer aislarte de tu opresión.

Con la carrera casi llegamos al pueblo. Quise descansar en un pequeño claro atando a mi caballo a una pequeña, vieja y desgastada verja de madera. Él pastaba tranquilamente. Yo me asomé a la colina para ver el paisaje.

-Es precioso poder contemplar todo esto desde aquí arriba, ¿verdad?

Silencio.

-Ya verás como dentro de poco nos dejarán ir allí. Le dije a mi caballo mientras señalaba hacia el lago.
Soñaba con el lago. Me gustaba muchísimo verlo y observarlo. Desde ahí arriba casi cegaba. El sol se reflejaba en su agua e impedía que pudieras mirarlo fijamente. Papá dice que aún soy demasiado pequeña para irme hasta allá yo sola. Y yo pienso “Como si el caballo no fuese nadie”…La casa del lago siempre tenía una hilo de humo que salía de una chimenea no muy grande. La madera con la que estaba hecha estaba ya envejecida por los años. Pero su estructura daba rigidez y el tejado de paja serviría para tener buena temperatura tanto en invierno como en verano.

Se hacia tarde. El sol casi estaba en su zenit. Tenía que volver.

martes, 9 de noviembre de 2010

Des problèmes

Problema Nº 2: La templanza no es suficiente para complacerte a ti mismo, pero su ausencia, a veces hará que tengas que cuestionarte la mayoría de tus decisiones.

Problema Nº 15: Por más que intentes hacer algo, siempre habrá quien te impida completar lo que empezaste.

Problema Nº 27: La riqueza sigue siendo más poderosa que la pobreza.

Problema Nº 35: Creemos lo que nos dicen sin antes creernos a nosotros mismos.

Problema Nº 48: Nuestra inteligencia no va más allá de la suma de dos cifras.

Problema Nº 62: La hipocresía vuelve a vencer sobre la verdad.

Problema Nº 76: La confianza sigue siendo un motivo por el que tener miedo.

Problema Nº 84: Nuestra piel, es aveces de trapo, somos fácilmente influenciables

Problema Nº 91: Seguimos ciegos ante lo que vemos.

Problema Nº 103: Un mundo sin ti, deja de ser un mundo.



[No se equivocó Jon Avnet al decir que "La vida era como un cuenco de cerezas"]

viernes, 5 de noviembre de 2010

Querer es poder

Hazme sentir de nuevo lo que siempre me has hecho sentir. Quiero tener de nuevo ese fulgor en mi interior. Quiero esa emoción recorriendo mi cuerpo. Quiero volver a verte. Quiero poder saber qué decirte. Quiero que tus ojos se reflejen en los míos en la oscuridad. Quiero que pases frío para que estés conmigo. Quiero no acordarme de cosas que me acuerdo. Llevo noches durmiendo demasiado bien. Quiero volver a tener ese impulso que te une a la vida. Un motivo para estar aquí. Cualquier cosa que cumplir. Quiero encontrar soluciones rápidas o al menos acertadas a lo que hago. Quiero poder leerte, a ti y a todos tus versos, olerte, a ti y a todos tus perfumes, verte, a ti y todo lo que me recuerda a ella, acariciarte, a ti y cada una de las partes de tu cuerpo, besarte, a ti y a esa boca que tanto deseo probar. Quiero dormir contigo. Quiero que me caliente tu simple presencia. Quiero abrazarte, todas las veces que pueda, pues con un abrazo puedes demostrar lo que quieras. Quiero tocar tu corazón y escuchar cada una de las pulsaciones que de. Quiero poder mirarte entre el frío del ambiente y el calor de las mantas. Quiero no tener que necesitarte tanto. Quiero escuchar la música que me gusta sin tener que estar pensando en ti. Quiero olvidar más aún lo que ya olvidé. Quiero ser quien me necesita, quiero ser quien tú necesitas. Quiero parecerme a la persona con menos preocupaciones en el mundo. Quiero ser quien mejor lleve estas preocupaciones. Querer es poder, entonces, si yo te quisiera, podría contigo, pero ni sé la primera condición ni puedo contigo. Quiero desacostumbrarme a esto. Quiero volver a rozar mis pies con los tuyos. Quiero no cegarme ni obcecarme en todas las trampas que me pones. Quiero volver a mirarte y tener que desviar la mirada avergonzado. Quiero encontrarte donde quiera. Quiero que seamos cómplices del mismo delito, querernos. Quiero soñar de nuevo con al menos una de esas noches mágicas que nunca he pasado contigo. Quiero aguantar los gritos de libertad que escucho. Quiero poder andar solo. Quiero pensar en lluvia. Quiero reírme, sentirme un poco más loco de lo que estoy. Quiero convencerme de quién soy. Quiero ganar tantas batallas pueda, no importándome ganar la Guerra. Si puedo luchar por ti, ten claro que sin violencia conseguiré tenerte. Quiero encontrar esa lista de promesas para tachar cada una de ellas. Quiero escribir todo lo que siento por ti y quemarlo todo en el fuego. Quiero ver como el sentimiento y el dolor se convierte en polvo. Quiero realizar ese viaje que a veces tanto ansío. Quiero poder aislarme, que me dejen libertad. Quiero apartarme de este mundo, que como tantas veces he dicho, me asfixia. Quiero aclararme a mí mismo antes de que caiga la noche. Quiero ver esa luna que tanto nos gustaba, y sonreír o llorar…

Pero aún no sé si quiero que me quieras.

sábado, 30 de octubre de 2010

Un día más

Hoy y ahora no os voy a hablar de los problemas a los que se tienen que enfrentar las personas que sufren violencia de género.

Hoy, no os voy a hablar del acoso que también sufren.

Hoy, no os voy a decir que al más mínimo síntoma de violencia de género que sufráis u observéis, debáis llamar al 016.

Tampoco os hablaré del miedo que sufren estas personas a salir a la calle, a que se enteren sus vecinos o familiares por si el problema se agravara aún más.

Hoy, no os hablaré de la sumisión que normalmente ejerce el hombre sobre la mujer en muchos de estos casos.

No os hablaré de las absurdas penas, condenas o sentencias que puedan dictar los jueces ante las denuncias de estas víctimas, a veces incluso sin castigar por la falta de evidencias.

No os pienso hablar de quien dice haber violado una orden de alejamiento durante sólo un trágico minuto.

No hablaré tampoco de los celos, la necesidad de sentirse superior, o los problemas psicológicos que sufren muchos de estos acosadores, causas habituales de estos asesinatos.

Esta mañana no os hablaré de las 72 muertes por violencia de género en 2007, las más de 75 muertes en 2008, las 73 muertes en el año 2009 o las ya 69 víctimas de violencia de género que llevamos este año.


Hace poco, encontré una pequeña poesía que dice así:

Espantad el príncipe azul
venido a menos

el que sorbe la sopa
y se chupa el dedo

el héroe mundano
que no baila porque no sabe

el cantor de los desprecios
y de más quiero yo

el vacío de argumentos
y firmeza inteligente

el que bebe y se arrastra
para escapar de si mismo

el que no respeta a su madre
ni a la madre de su padre

Intuid el golpe y el grito
antes de que os borre la luna.

Agarrad fuerte a vuestros hijos
para que nadie los pierda.

Atended los pasos fríos
que os suben por la espalda.

Responded a las palabras
imposibles de tragar.

Mas si os ciega el amor
con la tierra de sabe nadie,
olvidad que sois libres
o simplemente olvidadme.

Qué más puedo yo decir acerca de este tema… qué soluciones puede dar un chico de 16 años a un problema que aún no pueden solucionar ni miles de personas en todo el mundo, cómo puedo ponerme en lugar de alguien que ha sufrido tanto gracias a esto a lo largo de su vida cuando yo siempre he crecido rodeado de amor y libertad. Lo único que puedo decir es que una decisión u otra pueden quitarte lo que más quieres o tu último suspiro de vida.



En honor a todas las víctimas de violencia de género, que lamentablemente tiene un día marcado en su calendario, pues si esto no existiera, el 25 de noviembre sería un día más

martes, 26 de octubre de 2010

Guardianes

El calor, guardián del verano
La lluvia, guardián del otoño.
La nieve, guardián del invierno.
Las flores, guardianes de la primavera.

Las montañas, guardianes del aire
El viento, guardián del frío.
.
El coral, guardián del abismo.
Las conchas, guardianes del mar.

La araña, guardián de la seda.

El escorpión, guardián de la arena.
La arena, guardián del desierto.

Los árboles, guardianes del bosque.

Las cerillas, guardianes del fuego.
El fuego, guardián del calor.

El sol, guardián del día.

La luna, guardián de la noche.
Las estrellas, guardianes de la luna.

El alma, guardián del sentimiento.
El pensamiento, guardián de la lógica.

El transcriptor, guardián de la escritura.
El pintor, guardián de la imagen.
El músico, guardián del sonido.
El escultor, guardián de la forma.

El descanso, guardián de los muertos.

Los deseos, guardianes del futuro.
Los recuerdos, guardianes del pasado.


[¿Quién o qué es lo que nos protege, qué nos salva de lo difícil, lo extraño, lo ambiguo o lo malo, quién vela por nuestra seguridad, nuestro bien o nuestras acciones?]


Intentando llegar a esta conclusión conseguí llegar a otra:
-No intentes depender de nadie, pues ese alguien debe preocuparse antes por poder depender de sí mismo.

Nada nos ampara, nada nos protege, estamos solos ante la inmensidad de este mundo que intenta engañarnos y confundirnos constantemente , que nos ciega y no nos permite pensar con claridad, nos frena. En la vida, el único objetivo que debería imponerse el ser humano es el de Sobrevivir.

jueves, 21 de octubre de 2010

Fall in te mountain (I)

Moví los pies tímidamente, los tenía helados. Prácticamente me comía la almohada. Abrí un ojo bruscamente con cara de susto, eché las sábanas para atrás y me senté en la cama.

-¿Qué hora es? ¿Qué hora es? Dije ansiosa. Suspiré y respiré.
-Menos mal, las 8:00… Me tiré de espaldas de nuevo a la cama y cerré los ojos.
-¡Espera! ¡Las ocho!

Me desperté rápidamente y abrí las cortinas sin cuidado alguno. Miré por la ventana.

-Jim…Dije en voz baja. -¡Jim! ¡Oh no!¡Oh no!¡Oh no! Me quejé pegando saltitos en el sitio de lo nerviosa que estaba. –Soy un desastre…

La camioneta de Jim se acercaba hacia la casa levantando esa nube de polvo que tapaba todo el camino. Me puse las zapatillas, cogí el monedero y bajé corriendo las escaleras.
Ya estaba aparcada cuando abrí la puerta de casa y me acerqué a él corriendo. Jim reía.

-¡Hola pequeña!
-No se ría Sr. Rödinger! Dije jadeando
-Veo que has dormido bien. Dijo fijándose en mi pelo mientras habría las puertas de la camioneta y se ponía unos guantes.
-Lo siento, me quedé dormida. Dije cabizbaja.

Jim rió con fuerza.

-Los jóvenes de hoy en día, nunca estáis en lo que tenéis que estar. Dijo revolviéndome aún más el pelo. Puse cara de mala. –Anda Nanallie, ayúdame con estas cajas.

Jim era un tipo alto, grande y muy fuerte y tenía también un bigote tremendo. Papá dice que su bigote tiene que guardar o esconder algo, pero siempre que se lo miro nunca encuentro nada…sea lo que sea debe tenerlo muy escondido y ser muy valioso. También era una persona muy sencilla y graciosa, siempre se ríe por todo.
Él cargaba 4 cajas mientras que yo apenas podía con una. Papa dice que si él quisiera podría cortar una secuoya con un hachazo, pero yo nunca lo he visto, sólo sé que puede cortar fácilmente árboles más pequeños, pero con lo fuerte que es seguro que puedo cortar tres o cuatro secuoyas todas juntas de una vez.

Nanallie, ven!. Gritó Jim
Ups!. Exclamé. Me había quedado embobada mirando los árboles de la montaña. Corrí de nuevo a la furgoneta y cogí la última caja que quedaba. Debió echar otro viaje más sin que me diese cuenta.

-Gracias por venir Sr. Rödinger. Dije educadamente con una sonrisa.
-¡No hay de qué! Exclamó soltando otra de sus sonoras risas.
-Tome dije extendiendo mis manos sobre la suya.
-¡Oh! Es más que de costumbre, ¿a qué se debe tanta generosidad?. Preguntó alegremente.
-Las molestias, supongo y el que tenga que aguantarme en pijama, bata y zapatillas.

Jim cogió mi mano y la encerró entre las suyas dejando caer en ella la mitad de las monedas que le había dado.

-Es bueno ver gente joven de vez en cuando, tenéis una vitalidad contagiosa.

Sonreí

-Eso sí. Dijo bajando la voz y agachándose un poco mirando hacia sus lados. –Que no se entere tu padre. Y me guiñó un ojo.

-¡Gracias Ji..gracias Sr. Rödinger! Dije con entusiasmo
-¡Adiós pequeña!. Rió

Estaba contentísima. Abrí la puerta de casa de nuevo y saludé a Jim por la ventana antes de que se perdiese por el camino. La verdad era mucho dinero y no pensaba gastarlo ni en un millón de años.


domingo, 17 de octubre de 2010

Viento de invierno

¿Viste la luz de entre las sombras?
-Si vives dentro de mí.

Quisiste buscar dos soluciones y me hiciste decidir.
Vives con tu ego intrínseco en tu cuerpo y sólo sabes pensar en cualquier cosa menos en ti.
Quiero que no quieras que dejes de querer hacer lo que quieras.

Si eres justo lo que necesito, necesítame, si eres justo quien amo, ámame. Ansío quererte, ansío que me quieras, tú quítame este derecho y beberé cicuta.
Hay tormentas y hay tormentas, hay rayos que me incendian, quemando por dentro ese amor, resiento mi amor por aquel viento frío de invierno que una vez me enamoró, sin quererlo ni beberlo.



[No debeis interpretar lo que veis aquí, os equivocareíais, pues no es más que una resistencia a la que he de someterme cada vez que escribo para así comprobar dónde está el límite de mi memoria, confundido por lo dificil que me está resultando poder ser "apto", velo por que en un futuro no muy lejano, al fin consiga mi meta, el poder refugiarme en el desconocido mundo del subconsciente]


"Neither do I"

lunes, 11 de octubre de 2010

Profundidad

¿Y si todo es una prueba?
¿Y si te someten al mundo para ponerte a prueba?
¿Y si nadie tiene claro qué hacer contigo y observan tu comportamiento durante años para ver cómo eres?
¿Para ver cómo actúas?
¿Para ver si eres APTO?

La gente podría morir porque ya han visto suficiente y tienen clara la decisión que van a tomar, las personas que se ponen enfermas sólo son dudas de los de arriba. La muerte de una persona joven estaría justificada (ya ha alcanzado lo que necesitaba), la muerte de una persona anciana también, pues seguramente fuese una decisión difícil de tomar para ellos…

El mundo podría ser una utopía un juego de unos pocos que intentan prepararnos para cualquier otro desafío que podamos tener en un más allá. Primero nos hacen ser niños, incomprendidos, sin mucha razón, sin autoridad pero con muchas ganas de vivir, después nos hacen pasar por la juventud, teniéndonos que enfrentar a discusiones, haciéndonos sentir incomprendidos y que tenemos esa capacidad de mandar o de liderar que aún no poseemos, haciéndonos creer que somos mucho mayores de lo que en realidad pensamos, nos hacen caer en el amor, desgarrándonos, alegrándonos y matándonos después…Nos hacen ser adultos, personas con responsabilidades, que tienen que acatar cualquier orden que reciban de “un superior”, nos hacen ser personas con problemas que ni siquiera pueden afrontar ellas mismas y que luchan por el mejor futuro de sus hijos apenas sin recibir beneficio después, pues al crecer más aún, nos convertimos en ancianos, personas débiles, casi inservibles, sin vitalidad, son personas con el alma debilitada, pero con la experiencia de toda una vida.

Ellos nos hacen pasar por todo esto para ver si somos fuertes, resistentes, ellos nos obligan a afrontar nuestro deber, a no tener miedo y a ser modestos, humildes, callados cuando alguien habla y tener ese carisma suficiente para mover masas, nos enseñan qué es lo que está bien, lo que está mal y qué es lo que es mejor que hagamos, nos dotan de conciencia* , nos dotan del don del arrepentimiento, de la valentía, de la amistad para después quitárnoslo…nos dan la arrogancia para que podamos vencerla, nos hacen tercos para ver si podemos ante todo pensar con firmeza, nos hacen vanidosos para comprobar hasta que punto llega nuestro altruismo…

Ellos intentan que perdamos la batalla y el juego y sólo los que superamos todas estas pruebas, los que vencemos sus pruebas, los que superamos sus expectativas podemos pasar a lo siguiente, la eternidad.


conciencia.
1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.
2. f. Conocimiento interior del bien y del mal.
3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas.
4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto.
5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.




[Todos tenemos un camino que seguir donde a menudo nos perdemos por él, pero que al final siempre acaba llevándonos al mismo destino...la eternidad]

viernes, 8 de octubre de 2010

Mario Vargas LLosa

Mario Vargas LLosa, escritor peruano que nació en 1936, considerado una de los maestros del ensayo y de la novela contemporánea en lengua española.
Galardonado en otras ocasiones con el Premio Cervantes (1994) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), culmina su gran trabajo con el Premio Nobel de Literatura (2010)

"La ciudad y los perros" y "La casa verde" han sido sus obras más reconocidas y las que le han llevado a la pérdida de su anonimato para convertirse en uno de los más reconocidos escritores latinos de los últimos tiempos. Gracias.


lunes, 4 de octubre de 2010

El egotista

Es curioso el desear soñar algo y después olvidarlo todo con los primeros rayos de sol… ¿Amnesia?
¿Por qué se olvidan los sueños? ¿Por qué cuanto más deseas algo más te cuesta conseguirlo?¿Por qué hay veces que crees que la vida no te puede ir mejor y otras quieres que te trague la tierra?

Si bien somos guardianes de nuestros propios sentimientos dejamos que salgan sólo algunos, mostrando una pequeña coraza o una simple apariencia. Mostrar como eres nunca podrás hacerlo si no por temor, por vergüenza o por pura estupidez. Porque también protegemos nuestra libertad, a veces con tanto ímpetu que nos ahogamos nosotros mismo de forma inconsciente hasta ni darnos cuenta de qué nos pasa. Siempre he dicho que la libertad de uno termina donde empieza la libertad de otro.

Recapacitas, piensas y buscas aquella empatía que ansías tener y después te pasa como el “amante” que nunca llega a poseer a la amada, siempre se te escapa entre los dedos.
En este mundo ya casi no existe sitio para el verdadero amor…

Quise yo su corazón, poseer ese profundo ser sólo suyo, quise probar su veneno enfrascado, quise probar sus labios y fue por ello por lo que ahora me condeno y entre las sombras sofoco el delirio y el dolor que tengo dentro.

Cuánto desearía a veces tener amnesia y el poder olvidar fácilmente todo, un todo que, en realidad, no fue nada, pero que fue y por ello fruto de mi egoísmo, de mi poca cordura y de lo oscuro de mi alma, soy incapaz de mostrarme tal y como soy. Exento de mi libertad, pues ya no la tengo, exento de mi luz, pues ya se apagó y no es por ellos por lo que no dejo ni una noche de pensar en el beso que nunca llegamos a darnos.


jueves, 30 de septiembre de 2010

Tiemblo

Estoy sudando, y hace frío. Me revuelvo entre las sábanas y me hecho hacia atrás rendido, me toco la frente, la mano me arde, me tiro de nuevo al colchón apretando los ojos y los dientes por el dolor. Apenas puedo respirar y la garganta me duele, intento hablar, se me quiebra la voz. Bebo agua despacio pero cada vez que trago un dolor punzante me atraviesa el esófago. Estoy pálido, tengo ojeras y la boca entreabierta para poder respirar. Los labios los tengo cortados y mis sentidos empiezan a nublarse. Casi no puedo ni saborear el delicioso caldo de mi madre y a base de caramelos de menta intento aliviar ese gran amigo nuestro llamado dolor. Siento que me muero. Me siento débil, estoy débil. Siento angustia y comprendo, ahora más que nunca lo insignificante que soy. Me entristezco. Llevo dos días sin dormir y parece que no haga nada más que beber agua y toser. La cabeza me sigue ardiendo y el termómetro marca 37´5 º C. Me desespero y me desmorono. -“Aquella noche pasé frío”. Pensé. Maldigo por la bajo. Mis horas de vida están contadas. Estoy enfermo. Tiemblo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Definición

Resistencia

1. f. Acción y efecto de resistir o resistirse.

2. f. Capacidad para resistir.

3. f. Conjunto de las personas que, clandestinamente de ordinario, se oponen con violencia a los invasores de un territorio o a una dictadura.

4. f. En el psicoanálisis, oposición del paciente a reconocer sus impulsos o motivaciones inconscientes.

8. f. Mec. Causa que se opone a la acción de una fuerza.


[pasiva]

1. f. Renuencia a hacer o cumplir algo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Influences

Miramos a la gente a veces con desprecio y ni siquiera la conocemos prejuzgamos si y esto es inevitable, porque cualquier aspecto que se salga de la estructura que cada uno de nosotros hacemos de nuestras vidas nos resulta extraño, somos personas desconfiadas y tradicionales.
Muchas veces creemos que lo que nos pasa es único, que lo que hacemos no lo puede hacer nadie, que trabajamos más que cualquier otro, que nuestras acciones no están recompensadas, y si lo están, quizá no lo suficiente.
Somos gente impaciente, nerviosa e impaciente. La famosa frase “Carpe Diem” confirma lo que digo, pues creemos que lo que no hagamos ahora o en un corto periodo de tiempo, no podrá hacerse nunca y quizás pensemos que perderíamos una gran oportunidad, algo que sólo podría ocurrir una vez. Mirándolo desde otro lado, esperas que pase lo que quieres y ni siquiera eres capaz de tomar tus propias decisiones, pues necesitamos de ese algo para que nos impulse al final a hacerlo y esperándolo perdemos la oportunidad.
Todos sabemos esto, sin embargo muchos mentimos y lo ocultamos porque por naturaleza somos así, somos cobardes, tememos al fracaso, al ridículo e incluso me aventuraría a decir que dependemos demasiado de la opinión de los demás. Lo que nos convierte en personas con miedo y
fácilmente influenciables.

jueves, 16 de septiembre de 2010

En una isla desierta...

Bueno, como superviviente en una isla desierta os daré algunos consejos, recomendaciones y un listado de cosas que nunca debéis o que es imprescindible que tengáis en una isla desierta.

Vale, cuando lleguéis a una isla, sed inteligentes y no gritéis: “¿Hola? ¿Hay alguien?, porque si algún indígena o alguien no se había percatado de tu presencia ya lo ha hecho. Así que calladitos. Y tampoco hagáis la típica pregunta: “¿Dónde estoy?” Porque no os va a responder ni Dios.

Lo primero que debéis hacer al llegar es acercaros a una roca o un árbol y poner la fecha en la que te encuentras ahora mismo y si algún día consigues salir de allí, pues pones la fecha del día que escapaste. Sé lo que jode, por experiencia propia saber el tiempo que ha estado atrapado algún que otro naufrago.

Bien, compañía necesitareis, pero por dios, sed originales y no hagáis al típico “Wilson” Tened más imaginación y yo que sé haced algo que merezca la pena, no un coco.
Aunque siempre podríais haceros amigos de algún mono de esos antropófagos que suelen haber por las islas desiertas.

Ni se os ocurra tampoco llevaros juegos como el parchís, o el ajedrez, sólo sudokus, sopas de letras o crucigramas. Un juego de más de un jugador podría haceros sentir más solos de lo que estáis. Y creo que ni “Wilson” ni los monos antropófagos estén muy por la labor de jugar con vosotros.

Ah! ¿Qué es eso de…? ¿Qué dos discos te llevarías a una isla desierta? Seamos realistas, si no tienes una mini cadena, ¿cómo (piiiiii) vas a escuchar un disco? Y no me digas de walkman porque se te calló al agua y se te rompió. Así que olvídate de música y concéntrate en hacerte una flauta con alguna rama de algún árbol carnívoro de por allí.

Respecto a la comida…La fruta no os la recomiendo, probé de un árbol algo parecido a una manzana y eso sabía a puré de insecto. Pescar si podéis intentarlo, siempre y cuando hagáis una caña rudimentaria y con un poco de suerte en 4 o 5 horas puedes llegar a pescar un pececillo que otro. Lo más rentable es la caza. Sólo hay un inconveniente, no sé si lo sabíais ya o no, pero yo he estado en una isla desierta y os puedo asegurar que allí los únicos animales que hay son antropófagos, siempre me he preguntado como podrían sobrevivir allí, no creo tampoco que se pierdan humanos cada dos por tres en la isla, pero vamos, o lleváis cuidado o estáis liquidados. Yo por ejemplo sobreviví una semana sólo a base de raíces de plantas que crecían al lado de la playa y no serían muy nutritivas, pero te dejaban un aliento en la boca arrebatador.

Otra cosa que no os recomiendo es que os preocupéis por lavar la ropa, porque vais a tener que poner a prueba vuestra dignidad cada día que pase sin que esté limpia, haréis bien en dejarla así, yo me cansé y fíjate que me servía ya hasta de camuflaje los andrajosos restos prehistóricos que me quedaban de un pantalón de tela que un día fue bonito.

Algo que os puede resultar muy práctico, sobretodo a la hora de pasar el rato y tal es por ejemplo llevaros algún libro. Ehh, quietos, no os llevéis, ni “La isla del tesoro”, ni “Robinson Crusoe”, ni los libros de “Los Cinco”, ni “Simbad”, ni cualquier otro libro que trate de piratas, islas, tesoros, playa etc etc etc. Quemaríais el libro la primera vez que hicierais un fuego.

Y para las chicas…ni crema de manos “Fórmula noruega” de Neutrógena, ni pintalabios, ni rimel, ni sombra de ojos, ni colorete, nada, a ser naturales, dar gracias si durante vuestra estancia conserváis algo de ropa y no tenéis que ir con hojas de palmera carnívora tapándoos. Ahora sí, a los hombres les digo lo mismo, ahí ni revistas de coches, ni la cervecita bien fría mientras veis el fútbol…nada, ahí nada. A los jovencitos de hoy en día…qué será de vosotros…sin el cigarrico después de comer, ni el botellón de los sábados, ni el rollo de todas las semanas. Un crío no sufre en una isla desierta, porque se entretendrá con cualquier cosa y si tiene suerte y no le come alguna familia de algún animal antropófago que pueda haber por allí, lo mismo hasta sobrevive y todo. Yo por suerte desarrollé una espora, que me avisaba y me transportaba a otra dimensión cuando mi vida corría peligro. No os voy a decir los efectos secundarios del uso de esta habilidad, sólo os diré que el mago que me la dio en la isla me dijo no se qué de “anónimos” yo no le entendí y me fui para la playa. Donde dormía.

Eso sí, si de verdad vais a una isla desierta, sólo hay una cosa que deberíais llevar…un orinal, porque allí no hay ni un p... váter!




sábado, 11 de septiembre de 2010

Cómo pasa el tiempo...

Pasó hace tanto tiempo y a la vez hace tan poco...todavía recuerdo dónde estaba y qué hacía cuando ocurrió. Por aquel entonces tenía 7 años. Era un crío, pero aquella imagen aún no se me va de la cabeza. Recuerdo a familias y familias llorando, bomberos luchando ante la desesperación, coches y más coches atascados, humo, mucho humo, recuerdo como dos torres de más de 300 metros se desplomaban y cómo antes de eso, la gente se tiraba desde alturas inimaginables para poder salvar sus vidas. Aquel día murieron 3017 personas, más de 6300 personas sufrieron heridas y otras 24 aún están desaparecidas.
Hoy, sólo se cumplen 9 años del mayor atentado de todos los tiempos, hoy escribo esto en memoria de todas las personas que perecieron a manos de los terroristas, a todos los afectados, tanto las familias que han perdido a alguien como a los muchos equipos de emergencia que también sufrieron la muerte en aquel infierno, a los poetas que han escrito sobre aquello, al cielo, que se cubrió de gris ese 11 de Septiembre de 2001 y a los que aún intentan sonreír y olvidar la tragedia que marcó sus vidas para siempre.


Hay una anécdota que creo que nunca olvidaré...

Aquel día, un padre tenía que acompañar como todas las mañanas a su hija de 8 años al colegio, pero justo esa mañana, ella no quería ir allí y andaba muy despacio para tardar lo máximo posible, se quitó los zapatos y se sentó en un banco negándose a continuar, su padre, se sentó con ella y le dijo que debía ir al colegio y que él tenía que ir a trabajar, mientras decía esas palabras el primer avión chocó contra una de las torres gemelas. Su padre trabajaba allí...


viernes, 10 de septiembre de 2010

El tesoro azteca

[Continuación de callejones, boinas y bohemios, veintisiete escalones y síntomas]

Desperté.
La cabeza seguía ardiéndome. La toqué inconscientemente. Tenía un paño húmedo y un vendaje. Intenté levantarme pese al dolor.

-¡Shhh shhh, quieta!. Dijo un borrón desde el fondo de la habitación.

Aún tenía la vista nublada y tardé un poco en distinguirle, era el señor de la cafetería, el de la barba blanca y el maletín.

-Te has dado un buen golpe.
-No, no, estoy bien. ¿Dónde estoy?
-Eso ahora no importa. Dijo tranquilo, parecía cansado. –Debes descansar.
-¿Qué es lo que ha pasado?. Pregunté de nuevo.

Me miré de pies a cabeza, estaba pegajosa a causa del sudor y no sentía las piernas.
No llevaba el suéter y la camisa la llevaba medio abierta. Tampoco llevaba mi pulsera de abalorios ni su pulsera.

-¿Y mis cosas? Insistí.
-Ahí.

Señaló una mesa un tanto antigua cerca de mí, allí no estaba su pulsera, pero sí lo demás. Parecía muy atareado preparando algo. Un líquido semitransparente humeante con hojas de algún arbusto o árbol.

-¿Mi pulsera?
-Veo que no sabes qué es eso. Dijo seriamente señalando la pulsera que se encontraba enfrascada en una mesa no muy lejos de la otra.
-¡Sólo es una pulsera!. Reproché.

Al gritar me dolió la cabeza un poco más.

-Bebe agua. Me ofreció aquel señor.-La pulsera que llevabas no es una pulsera normal, no pienses que estoy haciendo cosas raras.
-¿Qué dice? Pregunté perpleja
-¿Ves la marca que tienes en la muñeca? Es el sello de los mexicas. Si no me equivoco esa pulsera perteneció al último emperador azteca Cuauhtémoc. El tesoro perdido de la civilización azteca. Ignoro como hayas podido conseguirla.

Explicó mientras terminaba de preparar esa cosa.

-Bebe, te sentirás mejor.

Mientras bebía de aquel líquido, extrañamente bueno me explicaba parte de la historia de aquel emperador…

Cuauhtémoc, fue el líder de los mexicas en el exterminio del imperio azteca por Hernán Cortés. Durante su reinado, tuvo que ver cómo su tierra era devastada por los españoles e incluso como moría su gente sin poder hacer nada. Su báculo, se lo quedó el propio Hernán Cortes, pero lo perdió en el naufragio del bergantín que lo llevaba a España, junto con la armadura de piel de lobo y todo el oro de las minas del Potosí que consiguieron. Pensaba que esa pulsera naufragó junto con todo lo demás…
-¿Cómo sabe que es la verdadera? Inquirí expectante.
-Sencillo, por la marca de tu brazo y el material. Está hecho de Pokgram. Un árbol extinto que abundaba en México por aquella época.

Estaba impresionada, no menos sorprendida por aquella historia.

-Cuauhtémoc murió a manos de Hernán Cortés.
Antes de morir dijo:
"Ya yo he hecho todo mi poder para me defender a mí y a los míos, y lo que obligado era para no venir a tal estado y lugar como estoy; y pues vos podéis ahora hacer de mí lo que quisieres, matadme, que es lo mejor"

Dime, ¿cómo conseguiste eso?
-Un hombre me la dio un día…bueno, no exactamente, se la vi puesta un día y a la mañana siguiente apareció en mi casa.
-Dicen las leyendas que quien la poseyera tendría el poder de leer las mentes, pudo hacerse muy poderoso aquel Imperio. Dijo el señor mirando por la ventana.

La verdad, poco a poco me fui encontrando mejor, la pesadez del cuerpo desaparecía día tras día. Aquel hombre cuidó bien de mí y le estaba agradecida. Investigué acerca de Cuauhtémoc y su Imperio al parecer realizó un pacto de sangre antes de morir, y la pulsera se impregnó de su alma, según cuentan algunas leyendas.
También descubrí artículos en Internet que hablaban sobre pérdidas de la memoria y de la consciencia durante días incluso casos de años. El aura de la pulsera se acoplaba al alma, controlando nuestra vida y proporcionando habilidades como el de leer las mentes o una celeridad y agilidad sobrenatural. De ahí, que aquel hombre con pintas de bohemio posiblemente estuviera afectado por el aura de la pulsera y que yo leyese la mente de aquel señor vagamente antes de caer al suelo inconsciente.
Ahora puedo decir que siento respeto por esta civilización y que su cultura impidió poder proteger su tierra y ser exterminados…



¿Os imagináis el mundo ahora, pero con las civilizaciones de los Incas, Mayas y Aztecas aún?





viernes, 3 de septiembre de 2010

Síntomas

[Continuación de "Callejones, boinas y bohemios" y "Veintisiete escalones"]




La noche se me hacía pesada, miraba el reloj de la cocina nerviosa, tomaba un poleo, y miraba un artículo del periódico que hablaba sobre el acoso en las aulas.

-¡Mierda! Dije con voz cansada y llena de pesadumbre. -¿Cómo puedes ser tan manazas? Pregunté mirando al techo de mi piso

Con la distracción había tirado el poleo sobre el periódico.
Me llevé las manos a la cabeza, a pesar de la escasa luz de la habitación, me molestaba y no sé cuanto tiempo estaba ya observando a mi gata con la mirada perdida.
Levanté el brazo y miré la pulsera.

-¿Qué tienes tú que no puedo concentrarme? Pregunté retóricamente. -Nada, supongo. Respondí…

Suspiré, cerré los ojos y respiré hondo.

-Simplemente déjame dormir. Supliqué a la pulsera

Hacía varios días que no podía dormir, Copenhague no había cambiado nada, el tiempo seguía siendo el mismo, llovía, y continuaba trabajando en aquella cafetería.

-Quizá sólo sea malestar- Me repetí. –Quizá sólo sea una mala racha.

Bostece

-Vamos Zissy, es hora de ir a dormir otra vez.

Mi gata me siguió por el pasillo hasta llegar a la habitación, se subió en mi cama y se acurrucó en una esquina. Yo me tapé hasta arriba, deseando poder dormir algo antes de despertar. Pero no fue posible. Tenía como pesadillas, sueños raros que no lograba entender. Cada mañana sentía una mayor pesadez en el cuerpo. Hoy tenía que ir a trabajar, después del fin de semana que irónicamente más he aprovechado para descansar, hoy me tocaba ver al chico que en la misma mesa de siempre me esperaba leyendo esa revista rarita suya.

Llovía, no me importaba. Abrigada, salí a la calle, hacía frío, mucho frío y un viento que helaba tus ojos. Me picaba la nariz y la bufanda no me parecía lo suficientemente gruesa ni grande. El invierno estaba siendo duro y lo que no fuese tu casa o la cafetería, era cosa imposible, cualquier lugar era mejor que la calle.

-¡Buenos días! Dije ocultando mi cansancio lo mejor que pude.

Obviamente el lugar no me contestó, pero me sentí como en casa. Pronto me puse a encender las velas de incienso del fondo y las de la entrada, limpié la barra y sequé algún vaso aún mojado de ayer noche.

-¿Se puede? Dijo un señor de barba blanca y gafas que llevaba un maletín en la mano. Era viejo y tenía pinta de listo.

-Buenos días señor, que desea. Dije cordialmente. ¿Un descafeinado, tal vez?
-Pues sí, sí, póngame uno, señorita. ¿Cómo lo sabía?
-Intuición, supongo. Dije un tanto cortada.

Se sentó cerca de la ventana, le gustaba ver llover. Y quería relajarse antes de dar una convención en la Universidad de la ciudad sobre Antiguas civilizaciones.

-¿Cómo sé todo eso? Me pregunté extrañada.

Me toqué inconscientemente la cabeza, creía tener fiebre, me equivoqué, aún así sentía que la cabeza me ardía. Respiré hondo y me tranquilicé.
Al poco él entró al local, era la primera vez que no estaba antes que yo aquí.

-¡Hola! Saludé con efusividad.
-Em...hola. Saludó extrañado por mi reacción.
-¿Que vas a tomar?
-Póngame un capuccino, por favor.

Me apresuré a prepararlo, mientras, pensaba, noté el desconcierto y la duda en su persona.

-Toma. Sonreí.

Aquel chico con pintas de bohemio me miró con cara extraña, me observaba de arriba abajo, y confundido preguntó no con mucha confianza:

-Perdone, pero, ¿nos conocemos?

Mis ojos se abrieron como platos, de golpe sentí frío, mucho frío. Lo único que recuerdo fue golpearme en la cabeza y ver cómo caía al suelo lentamente.



jueves, 2 de septiembre de 2010

Resistencia

Sigo sin querer creer lo evidente, sigo siendo yo.
Miento para esconderme de la verdad…
Dejadme pensar, NECESITO, pensar.

Me cuesta, no digo que no, pero me cuesta., no suelo estar como estoy, no suelo ser como soy y por más que lo intento no sé cómo solucionar este problema, me cohíbo, me avergüenzo, me infravaloro y me entristezco.
Me escapo del trabajo, intento serenarme, reflexiono en lo que pasó, reflexiono lo que pasa, no puedo sacar conclusiones. Me siento INÚTIL, inservible. No sé aprovechar mis oportunidades.
Paseo, y encuentro a gente como yo en mi camino, cuento lo ocurrido, cuento mi problema, me siento bien. Aún con sus consuelos. Estoy perdido, creo no cuadrar aquí. Siempre pienso que está época no puede pertenecerme, no soy un hombre del siglo XXI, no soy un hombre del futuro. Soy un hombre del pasado. Y lo que a veces me mantiene en mi sitio es refugiarme en él...A la vez de ser lo que me mata. Pero la confusión está presente en cada segundo de mi vida, pues no hay día que no pueda despertar contigo en mi cabeza, no hay noche, que no piense en ti, no hay día que olvido lo ocurrido, no hay noche que deje de existir. Te necesito, lo sabes, y aún así me espero lo inesperable, aún así, pienso lo impensable e imagino lo imposible. Me cabreo conmigo mismo por no saber llevar esta situación, todo a mi alrededor es demasiado complicado, mi afán de buscar la felicidad en las personas, funciona con todo el mundo menos en mí. Y lo peor es que contigo tampoco. Y no sé qué hacer, ya no sé que pensar, me desconciertas, eres indescifrable, pero te necesito.

Tú pusiste la trampa a la que me dejaste escapar, tú fuiste quien me calentó en el frío, tú fuiste la chica que me llenaba de palabras, quien me ayudó, quizá cuando más lo necesitaba. Cuántas veces deseaste que estuviera ahí, que me fuera contigo, cuantas veces se te habrá presentado ya la ocasión…El tiempo pasará, pasa y pasó, ya nada es lo mismo…Desistiría, pero no va conmigo, la paciencia sirve cuando sabes. Yo, ahora mismo, soy un ignorante. Ella, está callada.
Soy extremista. Ella está callada. Observo, pienso, observo, pienso, recapacito y fallo.
¿Por qué tengo que ser así? ¿Por qué tengo que ser tan terco? ¿Tan ignorante? ¿Por qué me preocupo tanto? ¿Por qué, me preocupas tanto? Recapacito y vuelvo a fallar.

Me ODIO, me odio a mí mismo por pensar como pienso, me odio a mí mismo, por caer donde cae todo el mundo, no soporto equivocarme, pero me odio a mí mismo por no saber levantarme. Odio no poder corregir lo que fallo. Me odio a mí mismo por sucumbir ante ella, me odio a mí mismo por no ser lo que necesitas, me odio a mí mismo por llenarme de ti, con tan poco… Odio ser como soy.

No me importa lo que me pueda decir ya la gente, me canso, porque es lo contrario a lo que pienso yo. No es ser pesimista, es ser realista, ni siquiera puedo ser como siempre soy. Ni siquiera puedo olvidarme de ti. Porque te necesito.
Me rebajo, me humillo y después soy demasiado consecuente, pero no puedo sentirte rencor porque ni siquiera sé, que me impulsa a escribir esto, o qué me impulsa a quererte, o qué es lo que nos unió. El lazo que formamos se resquebraja. Y ahora no tengo el suficiente ánimo para unirlo de nuevo. Necesito desaparecer. Porque no es justo que deba torturarme de esta manera. No es justo que tenga las razones que tengo para hacerlo. Pero es justo que lo haga.

A veces ni siquiera sé si me gustas, a veces ni siquiera sé que si te quiero, a veces ni siquiera sé si me necesitas, ni siquiera sé qué soy para ti… sé qué si desaparezco todo y nada volverá a ser igual y me repito constantemente: “Hagas lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas”. Por eso debo hacerlo.

Todo, porque me importas demasiado, todo, porque te necesito. Estoy abatido…

domingo, 29 de agosto de 2010

Libertad


Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre


Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Nací para nombrarte


Libertad

miércoles, 25 de agosto de 2010

Inexplicable

El amor, algo complejo y sencillo, efímero o para toda la vida, lo hay fraternal, maternal de pareja…todos son diferentes formas de querer a una persona. Pero siempre solemos hablar de lo mismo, la atracción hacia otra persona.

-Cuando ames a una persona, querrás que sea tuya, la querrás controlar, que esté contigo, si eres celoso, que no esté con otros, querrás existir, tú, sólo para ella. Aquí el amor disparará nuestro ego y nuestra avaricia. “Ella es, o tiene que ser mía”

-Cuando ames a una persona querrás parecer lo que ella quiere, e intentarás cambiar aspectos de tu personalidad que crees que a ella no le gustan. Quitarás tus malos hábitos y te sosegarás cuando esté delante. Aquí el amor nos cambiará desde dentro.

-Cuando ames a una persona, te preguntarás una y otra vez si esa persona sentirá lo mismo que sientes tú por ella. Dejarás de pensar con racionalidad y tu paciencia puede llegar a acabarse o alterarse si esa persona no te dice lo que quieres oír. Aquí el amor te volverá inestable, impaciente y estúpido.

-Cuando ames a una persona, pensarás que nada más en el mundo, salvo ella, te importa. Comprarás sus caprichos y serás detallista para contentarla y complacerla, descuidando a la vez vínculos emocionales con otras personas. Aquí el amor te puede crear separatidad.

-Cuando ames a una persona, siempre querrás más, llegar más lejos, el ser humano por naturaleza dejará de pensar con la cabeza y empezará a hacerlo con otra cosa. Aquí el amor puede ser un arma de doble filo y el inconformismo empezará a formar parte de ti.

-Cuando ames a una persona, cualquier momento sin ella te parecerá un desperdicio y el sentimiento de añoranza aparecerá en ti, su ausencia siempre se notará. Aquí el amor puede hacer que el tiempo transcurra tan lento, que las horas sin verla se te antojarán días.

El amor es como una droga, una obsesión, el amor no se puede cuantificar, no se puede oír, no se puede tocar, no se puede saborear, no se puede ver. Algo que no se puede ver, no se puede pintar, pero sí te lo puedes imaginar. Si el amor no lo puedes percibir por los sentidos es que es una abstracción. A mucha gente no le gusta lo abstracto, sin embargo se puede enamorar. Esto quiere decir que el amor se puede sentir, pero nadie sabe bien qué es y además llega incluso a dormir una parte del cerebro. El amor, por lo que se dice aquí, no parece ser excesivamente bueno, sin embargo también es irremediable…

Todo esto, quizá me haga llegar a la conclusión de que el amor, no existe…
Entonces, lo que siento por ti,
¿qué es?

sábado, 21 de agosto de 2010

Futuro

“Cuando yo era joven, era un revolucionario, y en mi oración decía: Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”

Después de dos años no conseguí nada, modifiqué mi oración: "Señor, dame fuerzas para cambiar al menos a aquellos que están cerca de mí".

Hoy soy viejo, y mi oración dice así: "Señor, dame fuerzas para cambiarme a mí mismo".

Si hubiera empezado por ahí, no habría desperdiciado tanto tiempo.

Said Beyahid



martes, 17 de agosto de 2010

Día 2, 3 de agosto del verano de 1996

Segundo día de mi tormentosa vida en este lugar. Después de una noche difícil donde apenas pude conciliar el sueño sólo me quedaba ser madrugador y observar el claro amanecer. He de decir que los que puedo contemplar aquí son maravillosos, pues no hay árbol ni montaña que tapen tu visión y lo único que empiezas viendo es un fulgor naranja sobre las nubes de la mañana y la línea del horizonte.
Estar ahí me sirvió para serenarme y sacar justo las conclusiones que quería.

Mi desayuno esa mañana fue modesto, un vaso de leche con Nescafé y una tostada. No tenía mucho que hacer y, por suerte, la playa la tengo a escasos dos minutos de aquí. Pasee por ella todavía sin albergar tanta gente como lo haría al cabo de un par de horas, lo que me relajó notoriamente. El mar estaba revuelto y el viento soplaba con fuerza en la costa moviendo todas las banderas de la playa.

Mientras paseaba por la fría y húmeda arena recogía los cadáveres de los mismos habitantes del mar tras una noche de tormenta. Me chocó encontrar cosas tan curiosas como una cáscara de sandía o un garbanzo, y no tan curiosas como bolsas, botellas de plástico o colillas. Pienso si es que no sirven las papeleras que puedes encontrar en la playa cada 50 metros a lo largo de no se cuantos kilómetros.
Pese al viento empecé a sentir calor, me quité la camiseta y me descalcé para ducharme y empezar un nuevo día en aquel lugar.

Terminé temprano y aún me quedaba media mañana a hasta poder comer, el calor se iba apoderando de mí y poco le faltaba al sol para alcanzar su cenit. En la costa se está demasiado a gusto. Siempre corre una brisa que calma tu sofoco y allí es donde acabé. No me senté en la orilla si no en las dunas del final de la playa, allí se podría observar a todo el mundo, apenas alguien te podría observar allí y la mañana no sería tan aburrida.

Resultaba curioso ver tan despacio lo que hacía tanta gente a mi alrededor. Puesto que el mar no estaba en calma los chicos de la Cruz Roja avisaban a algún despistado o alguno no tanto del peligro del oleaje e insistían en que fueran más hacia la orilla. A mi derecha un padre volaba una cometa mientras que otro niño, supuse que era su hijo, volaba no muy lejos de él, una más pequeña. Delante, dos niños se revolcaban por la arena, otros hacían agujeros para encontrar agua o castillos y la mayoría de los adultas leían revistas, libros, charlaban o se limitaban a vigilar a sus pequeños monstruitos. Poco a poco las familias se fueron marchando para preparar la comida de hoy y yo me dispuse a hacer lo mismo. Raro que la playa no me diese hambre y fue por eso por lo que simplemente me hice una tortilla francesa (mi especialidad) y una rebanada de pan con tomate y queso. Dormí la siesta, sí, lo reconozco, puede que sea algo perezoso después de comer, pero si no después no se rinde. Desperté a media tarde, quizá fueran las 17:30. Necesitaba comprar lo indispensable para que mi establecimiento aquí sea aguantable y algo de comer para no morir de hambre. El supermercado no estaba demasiado lejos. Me pasee despacio por las estanterías llenas de comida porque si hay algo que me guste es ver eso, eso y las ajetreadas madres comparando precios y vigilando a sus niños. Por desgracia también vi a dos chicas jovencísimas mirando las bebidas para esta noche, al parecer tendrían algún botellón o alguna fiesta (Aunque descarto la segunda opción).

Al fin llegué a mi hogar así como a las 20:00. Cuando compro, normalmente se me va el santo al cielo y el tiempo pasa dos o tres veces más rápido. No os diré lo que cené esa noche simplemente por respeto.

Cuando hube terminado fregué los platos y los cubiertos de la más que evidente suciedad y coloqué todos y cada uno de los alimentos que pude comprar esa misma mañana. Ya con un poco de sueño y pesadez en el cuerpo me dirigí a la playa, bostecé, me desperecé y volví a bostezar. Esta vez no había nadie en la playa. Comment se dit en français, j´ai suis seul. Cogí un poco de arena, la metí en un tarro y fui a mi pequeña tienda. Preparé las sábanas y el saco de dormir. Me acomodé, apagué la luz y me dormí.



lunes, 16 de agosto de 2010

El aprendiz de esencias

Hola, soy Heiiki, tengo 23 años, si está leyendo esto es porque encontró mi lugar más secreto, “la roca del bosque”. Es martes, 8 de noviembre1364, así podrá comprobar cuanto tiempo ha pasado desde que escribí esto. No diré que soy una chica sencilla, porque si no, le estaría mintiendo. Sí le diré a qué me dedico, me resulta algo extraño explicárselo, pues no es nada común. Mi misión en el mundo digámoslo así, fue captar los perfumes de la naturaleza y aprender a guardar su esencia para que puedan perdurar. Se preguntará, cómo hacer mi trabajo, le diré que soy la única persona de Escandinavia que aún mantiene este modo de vida. Mi madre me lo enseñó cuando era pequeña, y mi abuela, se lo enseñó a mi madre tan sólo cuando tenía 7 años. Ambas murieron el pasado invierno, tras la temible ola de frío que azotó Narvik. Ella me enseñó, que si querías guardar la esencia de una sustancia primero deberías encontrarla y tenerla frente a tus ojos, de ahí, que apenas veía a mi madre y a mi abuela por mi casa, siempre salían en busca de nuevos olores, cada vez más extraños y especiales. El primer perfume que conseguí hacer fue el de frambuesa. Si mira a la derecha, puede que vea unas zarzas donde yo solía recolectarlas .Mamá me explicó que tenía que coger un tarro redondo, parecido a los que se utilizan para vender la miel. Después, colocaría allí las frambuesas, procurando conseguir la máxima cantidad posible de ellas y metería un par de hojas de Yggdrasill y un trozo de seda blanca. Al cabo de dos semanas llenaría de sal el tarro y dos días después añadiría agua helada y savia de abedul
A la mañana siguiente vaciaría el tarro y cogería el trozo de seda impregnado de olor y de la esencia de la frambuesa. El frasco después lo guardaría y lo etiquetaría con su olor correspondiente, pues no lo perdería hasta pasados más de 100 años. Así conseguimos vender por toda Escandinavia los olores del bosque y de la naturaleza.
El secreto de este arte apenas era conocido, pues mi madre me explicó antes de morir que sólo las mujeres de nuestra familia podían conocer el modo en que se conseguía enfrascar los olores. Al no tener más hermanas, yo era la única capaz de enseñar este secreto. Sin embargo hace algo más de un mes descubrí que tenía la peste y que poco tiempo me quedaría de vida. Ya estoy débil, la comida no me sabe a nada y mi olfato se perdió hace unos días, la fiebre me impide buscar sustancias que enfrascar y mi muerte será inminente. Por eso le escribo a usted, espero, que la persona que pueda salvar el modo en el que pude fundirme con los ambientes más escondidos del bosque, donde pude saborear la vida y aprender una tradición casi perdida. Pido a Thor y a Aegir que le protejan…


Exasperado por lo que leí me apresuré a escribir. Saqué una nota del bolsillo a la vez que un trozo de grafito, mi letra fue nerviosa, pues movía el útil con gran celeridad.

Cuando la oportunidad tuviera de poder volar allí, un bosque podría encontrar de entre aquellos mares congelados y de aquellos grandes acantilados. Las tierras gélidas del Norte, me invitarán a que las pise sin detenerme a mirar qué es lo que vería detrás. Pues mi nuevo futuro, entre árboles nevados se encontrará.

El escrito enterré justo donde lo encontré, en los verdes bosques de Münsten con la esperanza de algún día poder volver, pues mi vida tomó el giro que tanto tiempo ansié y esperé.


Axel

miércoles, 11 de agosto de 2010

Día 1, 2 de agosto del verano de 1996

Sentado en la arena fría de la noche, me toca meditar acerca del día de hoy y del día de mañana. La noche, silenciosa, callada sólo por el incesante sonido del mar promete ser tranquila. Las nubes cubren el cielo pero no por eso me eximen de poner en práctica mis vagos conocimientos de astronomía. Todo parece más fácil estando donde estoy.

Esta mañana llegué a este lugar, después de no se cuántas horas en la carretera y dos o tres cafés. Habría hecho una parada en una estación de servicio para poder reponerme del esfuerzo que era estar atento a que no te matase algún pirado. Cuando llegué, pensé que habría poca gente, pues parecía un sitio apacible y tranquilo y su accesibilidad no era del todo fácil, sin embargo me equivoqué.

Paré la furgoneta en la entrada, una volkswagen del ´63 y fui a pedir un mapa para poder ver cuáles eran las parcelas que se encontraban a mi disposición para poder ser ocupadas. Al final elegí la B-37. Era no muy grande, alejada de los aseos y cerca de la playa. Allí los eucaliptos cubrían de sombra la mayor parte de mi humilde nuevo hogar y proporcionándole también un agradable olor. Me tomé con calma el montar la tienda. Antes quise lavar un poco la lona y quitar la resina que los árboles han ido dejando sobre la tienda a lo largo de los años, pues tiempo atrás no tuve las suficientes ganas de hacerlo. Me pareció triste no haberlo hecho antes.
Terminé mi trabajo sobre la una, montar la tienda no fue una ardua tarea, pues, como ya os dije, era pequeña

Comer, bueno, más bien saborear lo poco que pudo soportar mi escaso apetito, un sándwich y una manzana. Cuando terminé, me metí en la tienda y me dispuse a leer, al cabo de 10 minutos caí vencido en el colchón por el sueño.

Desperté un poco más tarde, a las 16:30.
Tenía ganas de ver el mar y por ello cogí la toalla y un poco de agua. Tendréis que reconocer que siempre entra sed cuando se está en la playa. Me asomé a la arena, hacía viento y era pues la tarde perfecta para que aficionados de los deportes acuáticos practicaran lo que más les gustaba. Me impresionó ver a tanta gente practicando kitesurf y windsurf. El cielo se tiñó de infinidad de colores. Gran parte de mi tarde transcurrió mirándolos. Ya cuando el viento arreciaba fue cuando decidí marchar de nuevo a mi nuevo ”hogar”.

Cené, esta vez algo más consistente y encendí la radio para escuchar algo de música. Mi enfado fue notable al no poder sintonizar mi emisora favorita porque la onda de radio no tenía la misma señal aquí que donde normalmente solía escucharla. Por eso resignado recogí los platos y dada mi curiosidad habitual quise ver como otras personas, aventureros o familias habían decidido venir aquí.

Me sorprendí, miraba a mi izquierda y a mi derecha y sólo veía personas viendo la televisión, programas basura en sus tiendas de campaña, no noticias o algo por el estilo, veía familias con uno o dos ordenadores sobre sus mesas, haciendo cualquier cosa y jóvenes que al parecer no pueden vivir sin aparentar tener vida social, no fue esto lo que más me sorprendió, me chocó mucho comprobar cómo una familia no sólo se conformó con traerse a este lugar una televisión y un ordenador, también tuvo que traerse la antena de su casa, una antena que habían atado a un árbol para no perderse ni un solo canal y ver toda la programación. No os diré que mi resignación fue notable, pues quizá me tomaríais por exagerado, sin embargo yo soy un aventurero que se embarcó a la deriva a buscar una paz que en su lugar natal aún no ha podido encontrar, para estar en contacto con la naturaleza y sentir un poco como esa opresión que la ciudad intenta aplicarte desaparezca.

Me descompuse de mi asombro, necesitaba pensar, era ya de noche y fui a la playa. El viento no soplaba tan fuerte como antes, aún así hacía notar su presencia. Miré a mi alrededor, a un lado 4 chicos intentaban superar su miedo a un baño nocturno, a otro lado 3 chicas, se hacían fotos de diferentes maneras, supuse que sería para lo que todos sabemos y más allá unos 15 chicos y chicas todos de blanco hablaban en un corro, perdón, miento, gritaban en un corro. Vencido por los hechos sólo me quedaba volver a mi tienda y acostarme. Aproveché para pensar acerca de lo que hoy había visto. ¿Acaso pensaba de forma tan extraña?. ¿Acaso soy tan contrario a la sociedad? Lo siento pero ayer no encontré mi sitio en este mundo. Mañana sería otro día. Apagué la luz y me acosté.