lunes, 16 de agosto de 2010

El aprendiz de esencias

Hola, soy Heiiki, tengo 23 años, si está leyendo esto es porque encontró mi lugar más secreto, “la roca del bosque”. Es martes, 8 de noviembre1364, así podrá comprobar cuanto tiempo ha pasado desde que escribí esto. No diré que soy una chica sencilla, porque si no, le estaría mintiendo. Sí le diré a qué me dedico, me resulta algo extraño explicárselo, pues no es nada común. Mi misión en el mundo digámoslo así, fue captar los perfumes de la naturaleza y aprender a guardar su esencia para que puedan perdurar. Se preguntará, cómo hacer mi trabajo, le diré que soy la única persona de Escandinavia que aún mantiene este modo de vida. Mi madre me lo enseñó cuando era pequeña, y mi abuela, se lo enseñó a mi madre tan sólo cuando tenía 7 años. Ambas murieron el pasado invierno, tras la temible ola de frío que azotó Narvik. Ella me enseñó, que si querías guardar la esencia de una sustancia primero deberías encontrarla y tenerla frente a tus ojos, de ahí, que apenas veía a mi madre y a mi abuela por mi casa, siempre salían en busca de nuevos olores, cada vez más extraños y especiales. El primer perfume que conseguí hacer fue el de frambuesa. Si mira a la derecha, puede que vea unas zarzas donde yo solía recolectarlas .Mamá me explicó que tenía que coger un tarro redondo, parecido a los que se utilizan para vender la miel. Después, colocaría allí las frambuesas, procurando conseguir la máxima cantidad posible de ellas y metería un par de hojas de Yggdrasill y un trozo de seda blanca. Al cabo de dos semanas llenaría de sal el tarro y dos días después añadiría agua helada y savia de abedul
A la mañana siguiente vaciaría el tarro y cogería el trozo de seda impregnado de olor y de la esencia de la frambuesa. El frasco después lo guardaría y lo etiquetaría con su olor correspondiente, pues no lo perdería hasta pasados más de 100 años. Así conseguimos vender por toda Escandinavia los olores del bosque y de la naturaleza.
El secreto de este arte apenas era conocido, pues mi madre me explicó antes de morir que sólo las mujeres de nuestra familia podían conocer el modo en que se conseguía enfrascar los olores. Al no tener más hermanas, yo era la única capaz de enseñar este secreto. Sin embargo hace algo más de un mes descubrí que tenía la peste y que poco tiempo me quedaría de vida. Ya estoy débil, la comida no me sabe a nada y mi olfato se perdió hace unos días, la fiebre me impide buscar sustancias que enfrascar y mi muerte será inminente. Por eso le escribo a usted, espero, que la persona que pueda salvar el modo en el que pude fundirme con los ambientes más escondidos del bosque, donde pude saborear la vida y aprender una tradición casi perdida. Pido a Thor y a Aegir que le protejan…


Exasperado por lo que leí me apresuré a escribir. Saqué una nota del bolsillo a la vez que un trozo de grafito, mi letra fue nerviosa, pues movía el útil con gran celeridad.

Cuando la oportunidad tuviera de poder volar allí, un bosque podría encontrar de entre aquellos mares congelados y de aquellos grandes acantilados. Las tierras gélidas del Norte, me invitarán a que las pise sin detenerme a mirar qué es lo que vería detrás. Pues mi nuevo futuro, entre árboles nevados se encontrará.

El escrito enterré justo donde lo encontré, en los verdes bosques de Münsten con la esperanza de algún día poder volver, pues mi vida tomó el giro que tanto tiempo ansié y esperé.


Axel

3 comentarios:

  1. Es extraño, pero bonito :)

    Me recuerda a libros que he leído sobre runas y elfos, aunque no tiene nada que aparezca en ellos, simplemente me recuerda a eso.

    Pd. Original el nombre :)

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  2. Hojas de Yggdrasil !!! Jajajajjajaja Dragon Quest...

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Ecos del pasado