miércoles, 11 de agosto de 2010

Día 1, 2 de agosto del verano de 1996

Sentado en la arena fría de la noche, me toca meditar acerca del día de hoy y del día de mañana. La noche, silenciosa, callada sólo por el incesante sonido del mar promete ser tranquila. Las nubes cubren el cielo pero no por eso me eximen de poner en práctica mis vagos conocimientos de astronomía. Todo parece más fácil estando donde estoy.

Esta mañana llegué a este lugar, después de no se cuántas horas en la carretera y dos o tres cafés. Habría hecho una parada en una estación de servicio para poder reponerme del esfuerzo que era estar atento a que no te matase algún pirado. Cuando llegué, pensé que habría poca gente, pues parecía un sitio apacible y tranquilo y su accesibilidad no era del todo fácil, sin embargo me equivoqué.

Paré la furgoneta en la entrada, una volkswagen del ´63 y fui a pedir un mapa para poder ver cuáles eran las parcelas que se encontraban a mi disposición para poder ser ocupadas. Al final elegí la B-37. Era no muy grande, alejada de los aseos y cerca de la playa. Allí los eucaliptos cubrían de sombra la mayor parte de mi humilde nuevo hogar y proporcionándole también un agradable olor. Me tomé con calma el montar la tienda. Antes quise lavar un poco la lona y quitar la resina que los árboles han ido dejando sobre la tienda a lo largo de los años, pues tiempo atrás no tuve las suficientes ganas de hacerlo. Me pareció triste no haberlo hecho antes.
Terminé mi trabajo sobre la una, montar la tienda no fue una ardua tarea, pues, como ya os dije, era pequeña

Comer, bueno, más bien saborear lo poco que pudo soportar mi escaso apetito, un sándwich y una manzana. Cuando terminé, me metí en la tienda y me dispuse a leer, al cabo de 10 minutos caí vencido en el colchón por el sueño.

Desperté un poco más tarde, a las 16:30.
Tenía ganas de ver el mar y por ello cogí la toalla y un poco de agua. Tendréis que reconocer que siempre entra sed cuando se está en la playa. Me asomé a la arena, hacía viento y era pues la tarde perfecta para que aficionados de los deportes acuáticos practicaran lo que más les gustaba. Me impresionó ver a tanta gente practicando kitesurf y windsurf. El cielo se tiñó de infinidad de colores. Gran parte de mi tarde transcurrió mirándolos. Ya cuando el viento arreciaba fue cuando decidí marchar de nuevo a mi nuevo ”hogar”.

Cené, esta vez algo más consistente y encendí la radio para escuchar algo de música. Mi enfado fue notable al no poder sintonizar mi emisora favorita porque la onda de radio no tenía la misma señal aquí que donde normalmente solía escucharla. Por eso resignado recogí los platos y dada mi curiosidad habitual quise ver como otras personas, aventureros o familias habían decidido venir aquí.

Me sorprendí, miraba a mi izquierda y a mi derecha y sólo veía personas viendo la televisión, programas basura en sus tiendas de campaña, no noticias o algo por el estilo, veía familias con uno o dos ordenadores sobre sus mesas, haciendo cualquier cosa y jóvenes que al parecer no pueden vivir sin aparentar tener vida social, no fue esto lo que más me sorprendió, me chocó mucho comprobar cómo una familia no sólo se conformó con traerse a este lugar una televisión y un ordenador, también tuvo que traerse la antena de su casa, una antena que habían atado a un árbol para no perderse ni un solo canal y ver toda la programación. No os diré que mi resignación fue notable, pues quizá me tomaríais por exagerado, sin embargo yo soy un aventurero que se embarcó a la deriva a buscar una paz que en su lugar natal aún no ha podido encontrar, para estar en contacto con la naturaleza y sentir un poco como esa opresión que la ciudad intenta aplicarte desaparezca.

Me descompuse de mi asombro, necesitaba pensar, era ya de noche y fui a la playa. El viento no soplaba tan fuerte como antes, aún así hacía notar su presencia. Miré a mi alrededor, a un lado 4 chicos intentaban superar su miedo a un baño nocturno, a otro lado 3 chicas, se hacían fotos de diferentes maneras, supuse que sería para lo que todos sabemos y más allá unos 15 chicos y chicas todos de blanco hablaban en un corro, perdón, miento, gritaban en un corro. Vencido por los hechos sólo me quedaba volver a mi tienda y acostarme. Aproveché para pensar acerca de lo que hoy había visto. ¿Acaso pensaba de forma tan extraña?. ¿Acaso soy tan contrario a la sociedad? Lo siento pero ayer no encontré mi sitio en este mundo. Mañana sería otro día. Apagué la luz y me acosté.

Oxígeno

Respiro…
Respiro, pero lo hago lentamente.
Respiro, pero cogiendo el máximo de oxígeno posible.
Respiro pero no contaminación.
Respiro, aire puro, respiro bosque…

Para respirar, antes necesito vivir.
Nuestro corazón nos permite hacerlo porque bombea el oxígeno que respiramos por todo el cuerpo.
Nuestro corazón no es el más rápido, ni mucho menos, por ejemplo, el de un ratón se mueve a más de (Número de pulsaciones) por minuto. ¿Eso significa que necesita más oxígeno? ¿Qué vive durante más tiempo?

Para poder vivir sin quemarnos por las radiaciones solares necesitamos oxígeno. Aunque no es el mismo que utilizamos para respirar, si no una triple unión de oxígenos. El ozono.

Antes había mucho ozono, producido por una gran explosión y esto fue lo que permitió que nosotros pudiéramos vivir.

Sin embargo…¿Porqué si ansiamos tanto nuestra vida nos la cargamos de esta manera?
Pues pondría mi mano en el fuego afirmando que ninguna persona querría morir siempre y cuando las cosas le fueran bien.

Creando agujeros en esta capa de ozono sólo conseguimos deshacer lo que un día bordamos. Nosotros formamos parte de estos hilos y somos nosotros los que nos movemos entrecruzándolos. Cambiando la vida. Favoreciéndonos a nosotros mismos, pero perjudicando al mundo en cuestión.

Quizá lo que se necesitaría sería vivir la experiencia de encontrarse aquí, rodeado de todo esto, de tanto oxígeno y por lo tanto de tanta vitalidad. Así al menos podríamos valorar lo importante que pueden llegar a ser las cosas invisibles, no sólo el oxígeno, si no también cualquier otra emoción o sentimiento pues no están sólo en nuestro corazón también en el ambiente, en el aire o la brisa, pues se pueden respirar como el oxígeno.

viernes, 30 de julio de 2010

Compases helados

Al verla la deseo cada vez más, su mirada me transmite tanto como el mar, profundidad, sólo oscuridad. Querer quererte sigue siendo un impulso demasiado lejano que parece desaparecer en mi memoria. He pensado ya en la amnesia, de momento, sin buenos resultados, pues llegué a la conclusión de que no sería una idea viable, por eso me esfuerzo en controlarme, pues no quiero llegar al punto de perder por completo la consciencia.
Para poder seguir viviendo, antes necesito saber qué es lo que quiero. Quizá este exilo me permitirá hacerlo e idealizar la vida que tanto he querido querer soñar. Aunque no aparto de esta idea el dejar libre mi cabeza de todo pensamiento, al menos hasta el punto de poder recobrar la compostura cada vez que te vea, cada vez que te sienta cerca de mí, comiéndome por dentro...pues parece que soy yo quién avanza más rápido, en vez de hacerlo el tiempo, esto me puede dar ventaja, aunque para entonces creo que mi futuro ya ira encaminado y mi misión aquí habrá acabado.

Respecto a ella pocas conjeturas podré añadir, sinceramente, es como, suele decirse “La luz que alimenta mi mirada” aunque con ella eso es relativo. Mostramos lo que somos, pero no lo que queremos. Esto puede llegar a la confrontación, la perdición, o la duda, pero se puede llevar siempre y cuando sepas quién eres. Después de una pequeña sesión de la lectura de mi mente lo ideal sería un resumen que dejara cual es el sentido de tanta tontería, más me animaría a deciros que no las son y que una conclusión de cada uno de vosotros se podría determinar.
Queriendo acortar esta despedida me atrevo a predecir que será de vuestras vidas en los próximos mil años Hasta entonces miedo y frustración serán los factores más importantes que aparezcan sobre mí cada día que recuerde el presente.

Saber lo que cree ella ahora me es imposible y sin embargo tengo ecos lejanos en lo más profundo de mí. Podría atreverme a decir que me pasa y aún así no sabría decir ni una palabra. Podría decir lo extraña que me parece o por qué sabría dividirme en tantas partes como quisiera.

Si me miro por dentro, sólo vería cosas asquerosas, como vísceras, entrañas o sangre.
Si miro a mi alrededor veo la vida como siempre, lo peor y lo más complicado que pueda existir.
Si miro a ella parece que me voy muy lejos, para lograr escapar de aquella agonía, de la perdición de mi alma, mantenerse al margen pudiera ser lo más útil para mí, aún así sería a la vez lo más complicado pues sigo esperando cual sería mi decisión, si estancarme en todo, o seguir en la nada.


Sin duda alguna, amor

-Vayámonos al fin del mundo. Dije con ojos persuasivos al ver que ella se levantaba de la cama.
-Sabes que prefiero el Tártaro. Contestó con autosuficiencia y sin hacerme caso.
-Dios, no te aguanto, si no llega a ser por ti, creo que me hubiera consumido.

Me miró con cara dulce

-Eres preciosa, ¿lo sabías?
-Cállate pesado, que no quiero que me digas todas esas cosas que después me acostumbro y no es lo mismo.
-Enfadada aún eres mejor y le lancé un beso por el aire que ella hizo como si lo recibiera.
-¿De dónde has salido tú?.¿Quieres irte a un cuento de hadas?¿O a buscar un trabajo ya?
-Prefiero que empieces poniéndote algo bonita, que ya van siendo horas. Sonreí
-Idiota, pero,¿te has visto a ti? Dijo contrariada
-En los hombres ir así por la casa es normal, además sólo me falta la camiseta.
-Todos los hombres sois asquerosos, todos sin excepción y no me digas que te falta sólo una camiseta que te llevo ahora mismo al oculista.

Reí con fuerza su broma, he de reconocer que era bastante buena con ellas, normalmente intentaba no reírselas, para así cabrearla, pero es demasiado para mí.

-Mira, si te pones esa camisa blanca que tanto me gusta, lo mismo después tienes un premio.
-¿Crees que voy a negociar contigo? Eso es chantaje.
-Más te vale hacerlo, si no te tocará plancharte la ropa durante una semana.

Sabía mi punto débil. Maldije por lo bajo.

-Sabe como hacerme perder señorita. Le hice una reverencia aceptando mi derrota.
-Por cierto, llamaron ayer los vecinos, si vamos a cenar a su casa esta noche.
-¿Qué vecinos? ¿Los raros, los ruidosos, o los plastas?
-Los plastas. Dijo alegremente por mi perfecto resumen de la gente de
Greenwall Street.
-Vaya. Añadí apesadumbrado.

Odiaba a esos vecinos, a esos con los otros dos.

-Venga cariño, no es para tanto.
-¿”Qué no es para tanto”? Dijo con sarcasmo. Si siempre me está diciendo “sonrisitas” de prestarle la barbacoa.
-Y, ¿por qué no se la dejas? Me inquirió cruzándose de brazos y riéndose por el comentario.
-Pues porque la última vez que se la presté tuve que meterme en su jardín para recuperarla y para colmo va y me dice: “¡Vecino! Te he dejado ahí la barbacoa” señalándome el lugar donde YO la dejé.
-Venga no seas así a mí Rachel me cae muy bien y además…
-Pero es que encima -Continué sin dejarla hablar- Siempre va y me dice: “¡Vecino! A ver si salimos un día de estos por ahí con la bici” Sabiendo que a mí no me gusta demasiado, además que Rachel me dijo que él no tenía ni bici.
-Rachel es una chica muy ocupada, cariño.
-Excusas. Dije poniendo los ojos en blanco.
-Espera, tengo una idea. Dijo con mirada traviesa.-Ponte la camisa blanca y cancelo la invitación.
-¿Y se supone que ese es mi premio? Pregunté levantando una ceja.
-Lo tomas o lo dejas. Respondió haciéndose la enfadada

Que lista era la muy…

-Está bien, me pongo la camisa y Tú, cancelas la invitación. Me aseguré.
-Además, si no vamos a la cena…Dijo con un brillo en la mirada.-Tu y yo tendremos la noche libre. Jugueteó con su pelo.

La cogí por la cintura y me la acerqué todo lo que pude.

-Cómo te quiero, amor.

Y nos abrazamos despacio guardando fuerzas para la larga noche que nos esperaba.

jueves, 8 de julio de 2010

Yo, tú, nosotros, ellos

Te das cuenta de que el mundo es más grande de lo que imaginabas, que conocemos lo superficial, las personas, a veces tenemos la oportunidad de conocerlo un poquito más de cerca, saber cómo actúa y también qué es lo que nos ofrece. A la vez os digo que todos no son como yo, más preocupados de su siglo que del siguiente y más pendientes de su “vida social” que de la “vida” de verdad. Eso sí, con su tono pesimista y despreocupado.

Cuando se te presenta una oportunidad tan buena para fundirte con este mundo, para compartirlo, no dudes en seguirla, no hay nada comparado con ver los reflejos del cielo, conocer sus estrellas y constelaciones, sus secretos…
Debne, Antares, Vega, ¿qué significan? Las historias que llevan con ellas, centenarias e interesantes, muestran que no has sido el primero en pensar en ellas, pero que tampoco serás el último que lo haga.
Por desgracia pocos sitios son los privilegiados de albergar esta belleza pues los consumimos como inconscientes.

Aunque no es lo único que nos ofrece, lugares de tranquilidad donde el aire puro se hace respirable, donde sólo existe el verde y donde, a la vez, la noche nos ofrece un infinito de posibilidades, sin saber que se esconde bajo la oscuridad o quien es a quien quieres a tu lado esta noche…

Puedes llegar a sentirte sólo tras esas paredes blancas o tras esa tranquilidad, el agua o la decepción, decepción de no haber encontrado a quien querías o de haber visto lo limitada que está la naturaleza humana. Seguimos igual que hace un siglo…

Cuando quiero estar contigo no estás, cuando estás, no puedo estar contigo




Imaginemos…

domingo, 27 de junio de 2010

Suspiro de vida

Sopla el viento

Nada vuelve a ser igual, desde aquel confuso verano y desde aquellas vacaciones en mi "prisión favorita" vuelvo a sentir la opresión de siempre, todas las noches, si el cielo me lo permite, observo la luna blanca, aún con más gusto, si es llena, frío, aquí, más bien poco, una ligera sábana basta para pasar las noches más invernales del verano, la música, ruidosa, contraria prácticamente en su totalidad a mis gustos es capaz de a veces no dejarme dormir y yo, pues libre en esta época soy, me basta con hacer cualquier cosa con el fin de mantenerme despierto durante gran parte de la noche antes de querer conciliar el sueño. Unos acordes de guitarra, escuchar buena música, incluso practicar en el aire las posiciones de los dedos de las canciones del piano. La verdad es que no echo de menos esa vida, resulta tan diferente a la que llevo la mayor parte del tiempo aquí. ¿Amor? ¿Quien sabe cuándo , cómo y porqué? Tan desgarrador como el filo de una espada y sin embargo tan dulce y bonito como una rosa. ¿Mis ocupaciones? Quizás sin importancia o quizás sin sentido, pero escribir nuestra canción de amor bajo el sonido del agua y la luna llena, al menos me sumerge en el sentimiento más bonito que pueda experimentar.

Sigo esperando un atisbo de vida

lunes, 21 de junio de 2010

Inequívoca percepción

Las noches acompañadas de tu ausencia duelen...

Tus ojos transparentes me asombran
Miro por ellos y sólo veo escarcha
Tengo frío
Miro por los tuyos y sólo veo sombras
Tus ojos de oscuridad me asustan
Tengo miedo

No puedo seguir viviendo ante tanta circunstancia, pendiente estoy de mil vidas a la vez, atento a cualquier fisura en la realidad para hermetizarla rápidamente.
Mi vida trancurre fuera de mí, se mueve de un cuerpo a otro, buscando soluciones a mi existencia, buscando el amor que necesito, o las sonrisas que quiero, los olores que echo de menos, o midiendo con precisión los temporizadores de cada ente de este mundo.
A veces me toca dividirme en mil pedazos para poder atender este mundo tan imperfecto, tengo que viajar por cada resquicio del alma de los que no pueden sentir, los sincorazón, más, ¿qué puedo hacer yo ante tan insoportable perdición?

Estoy partidos en dos, una parte me dice abandona, la otra, que le haga caso , y yo sin ambargo pienso como la segunda. Mi agotadora tarea aún no recibe recompensas, siendo yo de igual modo el método de vida de los sincorazón, el intermediario entre el abismo y la luz, y sirviendo con lealtad a los dueños del mundo, sin embargo eso me hace pensar si dejar mi tarea me haría más féliz...pues a veces absorto en mis cavilaciones descubro que no soy más que un mensajero divino de mi señor y que por mucho que abandone mi misión, mi alma fragmentada seguirá irradiando luz hacia mi vocación, provocándome un irrefrenable sentimiento de añoranza y deseo.

Ya intenté la rendición y el dolor, la punición y el exilio, el lamento y el perdón, tiré los dados sin números y no conseguí más que la misma puntuación, volví a expulsar mi aura para con el viento purificarla, pero no conseguí más que el aumento de mi agonía y frustración.
En este caso sólo me quedará seguir midiendo mis fuerzas ante el bien y el mal, volver a mirar a la muerte con burla y hablar con mi paciencia para tranquilizar mi espíritu.


Sé que yo giro entorno a algún sincorazón de este mundo imperfecto. Para cuando lo descubra, ya habré lamentado mi muerte...




miércoles, 16 de junio de 2010

No, aquel no fue un viernes cualquiera...

Otro viernes por la tarde, digo otro porque parece que fue ayer cuando al fín vlvía a darle la espalda al instituto y miraba el horizonte con aires de libertad, aunque sólo fuese durante el viernes.
Como siempre me esperé al salir del insti para planear por encima con mis amigos si íbamos a quedar este sábado por la noche, al final, decidimos juntarnos en un parque no muy lejano de mi casa para relajarnos. Los despedí a todos y me dirigí con prisa a casa.

-¡Mamá, ya he llegado!¡Mmm... pasta!

-No cariño, la pasta es para el gato, para ti hay sobras. Dijo mientras secaba los platos.

-¡Mamá! Reproché.

Mi madre era muy juvenil, la verdad es que siempre me gastaba bromas de ese tipo y me entendía a al perfección. En un argot más general diría que era de “los buenos”.
Mi padre en cambio, siempre intentaba ser divertido conmigo, aunque fracasaba estrepitosamente, y lo peor es cuando estoy con mis amigos en casa y se hace el guay diciendo cosas como: “¿Qué pasa es que no estoy en la honda?” o “¡Cómo mola!, ¿seguís los jóvenes diciendo eso?”. Me río más con él cuando se pone en ese plan. Algún día tendré que llevarlo de fiesta por hay para que vea que es lo que se dice hoy en día por ahí…Aunque no creo que quiera, él se encierra en si estudio y se pone las gafas de leer y se tira las horas muertas estudiando, leyendo, escribiendo y componiendo. Como digo yo, mi padre es un claro ejemplo de “un hombre de letras”.


Cuando terminé de comer me puse a ver la tele, he de decir que cada vez hay más basura en la tele que en la propia tierra. La apagué enfadada por la decepción de no encontrar ni un programa decente y subí a mi habitación a evadirme del mundo. Encendí el walkman, tenía dos nuevas canciones que me metí ayer y tenía ganas de escucharlas y ni me acuerdo del tiempo que las estuve escuchando, pues enseguida tuve que dejarlo por la “muerte” de mis pilas. Me preparé entonces un poco para llegar medio decente al partido. Abrí el garaje, saqué la bici y me dispuse a llegar aunque fuese por primera vez puntual.

-¡Caray! Dije al llegar al pabellón, estaba lleno de gente, familiares, niños, animadores, amigos, ojeadores…

-¿Quién juega hoy Phil? Pregunté intrigada al encargado del recinto.

-¡Hola pequeña!¡Qué hay!

No os dejéis engañar por ese comentario suyo, tengo 17 años, pero trata así a todos los jóvenes.

-Si no me equivoco…”Hakwood” contra “Hill Park” Juegan por el liderato en el torneo, son los dos primeros de la clasificación.

-No me digas que juega hoy el equipo del insti, que cabeza tengo…
-Cómo estarás pequeña para no acordarte de eso. Rió Phil con fuerza. Venga chica, coge el botiquín y vístete. Dijo con su simpatía habitual.

-¡Bien, nos vemos Phil!

-¡Adiós pequeña!


Ya con todo preparado me senté en los bancos a ver el partido, había un escándalo tremendo, la gente gritaba en cada jugada y…como siempre, el árbitro no se libraba de alguna palabreja que soltaba algún imbécil.

A mí me gustaba fijarme en los jugadores, muchos estaban bastante bien, pero tenían una pinta de prepotentes que no podían con ella. Los jugadores que pasaban más desapercibidos, a los que no les importaba pasar un balón con tal de que su equipo marcase un gol y por supuesto que eran guapos eran los que me gustaban, en el equipo del insti había dos o tres jugadores así, aunque si os dio la verdad nunca me fijaba en nuestro equipo, lo tenía demasiado visto y era muy difícil encontrarme con alguno de estos jugadores en el insti ya que era grandísimo y coincidir allí sería prácticamente una casualidad.
Llegaron al descanso con ventaja en el marcador a favor de “Hill Park”, nuestro equipo, exactamente de cinco goles, 17-22.

Estaba cansada de estar sentada, tengo paciencia, no os creáis, pero me aburro fácilmente. Saqué una coca-cola de la máquina expendedora y salí a que me diera el aire.
Llovía bastante, olía a humedad y parecía que no iba a parara en varias horas. Eso me hizo sentirme bien. Es una pena que no llueva todos los días…
Entré de nuevo al pabellón y volví al asiento junto a ala pequeña cajita del botiquín, me acordé queme faltaban vendas y fui rápido a la habitación donde estaba el material a provenirme antes de que empezase el partido otra vez.
Como no, cuando llegué, el partido ya había empezado, sí, vale, soy lenta como una tortuga, pero, ¿para qué sirven las prisas?

Me senté y observé atenta ahora sí, el partido. El equipo contrario tenía un extremo buenísimo, rápido, ágil, calculador, pero nosotros tenemos a nuestro portero, el capitán, que hace algunas paradas impresionantes.
De repente en una jugada nuestro portero paró el balón y se la envió a un jugador muy rápido que comenzó el contraataque, llegó a la portería contraria, saltó para estabilizarse y un contrario lo arroyó por completo cayendo en el suelo en peso muerto. Enseguida le vi una brecha en la cabeza al golpearse contra el parquet y me dirigí hacia allí. Pero dos jugadores se encararon, uno empujó al otro y un jugador del equipo contrario pisoteó al chico de la caída. El árbitro rápidamente paró el partido y excluyó a tres jugadores y expulsó a otro.

Yo cogí al chico que se estaba medio levantando y me lo llevé a una sala a curarlo.
Cuando llegó a la sala parecía encontrarse ya mejor, pero apenas podía andar.

-¿Porqué me has cogido? Podía haber seguido jugando, esto no es nada.
-Ohh perdóname Hércules. Me burlé. Con esa pierna no llegarás ni a la salida andando.

Su tobillo se había salido de su articulación provocando un irrefrenable dolor y su brecha parecía dolerle, pero se aguantaba, se ve que no querría aparentar que le dolía para jugar cuanto antes. Pensar en eso me divirtió y decidí pasar un buen rato con él, al fin y al cabo era uno de los que me gustaba.

-Te pega ser enfermera. Dijo y soltó un gemido por el escozor del betadine.

-¿Ah sí? ¿Y eso porqué?

-Porque eres guapa y no tienes ningún cuidado curándome
.
-La próxima vez te curas tú sólo bonito. Le dije apretándole fuerte en la brecha para que le doliese.

-Ahhh! Vale, está bien, eres buena curando.

-Así me gusta más. Dije satisfecha. He de decir que tenía su encanto, como diría yo, era “mono” –A ver enséñame ese ojo…¡Venga ábrelo!..
.
-Como si pudiese. Me protestó.

-Dios, cómo se puede ser tan delicado. Reí. Bien, ya está, intenta no abrir el ojo, ¿vale?

-La próxima vez desearé no hacerme ni una herida más, creo que voy peor de cuando entré aquí. Me sonrió.

-Tienes suerte de tenerme a mí como persona con “estudios médicos de primer curso”. Dije mientras de un rápido movimiento le encajaba el tobillo en su articulación.

-Anda no te quejes, si te he traído aquí es porque nadie pega a mi novio, y ahora vete que si no empezaré a echarte de menos, ¡corre!

Me dio las gracias y se dirigió de nuevo a la pista para entrar al campo en cuanto pudiese, la verdad, creo que me acabó gustando aquel chico y aunque pudiese parecer egoísta estaba deseando que otro imbécil le pegase otra patada para curarle.

martes, 8 de junio de 2010

Des allumettes

Llamas de vida, que en días venideros, se podrán al fin apagar..

.

Savez, qui les allumettes, ne sont pas fini, ne sont pas pour toute notre vie, qu´ils brilleront jusqu´a le moment qu´ils doit desapître...
C`est simplement une vision de la vie

viernes, 4 de junio de 2010

La luz de las estrellas

Estrellas, todas brillas, porque todas, tienen vida.

Hay estrellas de diferentes colores, de diferentes olores, estrelas que dan más luz o menos, que son más grandes o más pequeñas, de una forma o de otra...

Hacía mucho tiempo que no se apagaba una estrella en mi mundo, hace un mes, dos nuevas estrellas aparecieron por aquí, prácticamente eran del mismo tamaño e iluminaban casi igual, se llamaban Hadar y Altair, pero ayer se apagó una estrella.

LLevaba mucho tiempo iluminando muy poquito, lo justo para ser estrella, poco a poco fue perdiendo se luz hasta llegar a apagrase por completo.

Recuerdo cláramente, aún con las pocas veces que la visité, como era aquella estrella. Estaba empapada de experiencias y de lecciones que había vivido. Siempre que hablé con ella hablé de lo mismo y siempre sonreía para mis adentros el pensar saber un poquito más sobre esa estrella.

Hoy, sin emabrgo, lamento su pérdida, pues ahora en mi mundo una estrella ha dejado de brillar...



Estrella te deseo lo mejor en el cielo, que todo lo que no has llegado a vivir, lo vivas, que estés pendiente de mí y de las personas a las que quiero, que no llores cuando veas a tus padres de nuevo, que ilumines mi camino siempre que lo necesite y que nunca, nunca, nunca, te olvides de nosotros. Adiós estrella...